¿Padres primerizos? No te mueras del susto

Una de las sensaciones más intensas e importantes en el ciclo de la vida de los seres humanos es la de ser madre o padre.

¿Padres primerizos? No te mueras del susto
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Por: María Elena Vélez
noviembre 21 de 2016 , 05:07 p.m.

Una de las sensaciones más intensas e importantes en el ciclo de la vida de los seres humanos es la de ser madre o padre. Este vínculo es diferente al que se establece con la pareja, porque ser padre dura para toda la vida y existe un lazo muy fuerte establecido por el amor incondicional. Tanto los padres como las madres coinciden en afirmar  que después de tener un hijo, su vida cambió totalmente y es común escuchar que nunca se está lo suficientemente preparado para la llegada del nuevo miembro de la familia, cuando esta experiencia se da por primera vez.
La fragilidad del cuerpecillo del bebé, el no saber qué quiere cuando llora, la adaptación a la lactancia frecuente, el cansancio que produce la falta de sueño,  la presencia de una gripa o una fiebre;  o el simple baño, son eventos llenos de emociones que ponen muy nerviosos a los padres primerizos, quienes, para garantizar la supervivencia de ese nuevo ser que llegó al hogar, deben estar pendientes del hijo permanentemente.

Para enfrentar este momento, hay que tener en cuenta las diferentes características de las parejas. Se ha dicho que cada pareja es un universo independiente, existen las que buscan ayuda entre familiares, personal de servicio o amigos; pero también las hay con un espíritu más reservado y prefieren concentrarse en vivir este momento sin ayuda externa, en la más completa intimidad del hogar, hasta lograr un mayor control y dominio de la nueva situación.

Mauricio Mejía, ingeniero de profesión, cuenta que se sintió feliz, pero que le  tardó un tiempo superar la sensación de incredulidad al ver a su hija Manuela en sus brazos. Esta opinión es muy común en los hombres, pues al no llevar el bebé en el vientre durante los nueve meses que dura la gestación, se demoran más en aceptar la idea de que “ese” bebé es su hijo. Dice que le sirvió mucho asumir las actividades en las que podía participar: el cambio de pañales, la sacada de los gases y el baño, entre otras. Gloria Isabel, su esposa, dice que estuvo un poco  más nerviosa, pero que al alimentarlo y ver el progreso de su bebé, la experiencia ha sido totalmente placentera.
La capacidad de adaptación frente a los cambios; la organización de la pareja y de la familia; el apoyo emocional y una adecuada información sobre el tema harán que esta experiencia sea lo más grata posible, ya que además trae consigo cambios en la madre (como la depresión post-parto) que deben ser asumidos y comprendidos para enfrentarlos de manera correcta, dado que es una de las situaciones que genera mayor confusión en este momento de la vida.
El  puerperio,  como ha sido llamado el momento que le sigue al parto y que se extiende 6 a 8 semanas para que el cuerpo materno vuelva a las condiciones previas al embarazo, trae consigo un cambio fisiológico de índole hormonal, que puede ser pasajero y se identifica por debilidad física y emocional. La nueva mamá llora sin razón aparente, está más sensible que de costumbre y a veces se siente incapaz de asumir esta nueva responsabilidad.
Esta sensación dura, normalmente, de ocho a quince días, se ha identificado como el ‘Baby Blues’. Cuando este comportamiento se extiende más allá de los días anotados, es posible que estemos frente a una depresión post-parto, que se diagnostica con un profesional competente y se maneja de varias formas según el nivel de gravedad y los antecedentes de la mujer. 
Alice Trouvé, francesa radicada en Colombia y especialista en fisiología del embarazo, parto y post parto, afirma que la depresión debe tratarse dentro de un seguimiento con psicólogo, medicación alopática antidepresiva y hasta hospitalización en psiquiatría. “Es algo serio, pero bien manejado se cura”. En cualquiera de los dos casos, la compañía del esposo es fundamental brindando contención emocional y afectiva.
Para Jaime Ariza, odontólogo y padre primerizo de mellizos con tres meses de edad, la vida en pareja sufrió un cambio total: “Todo gira en torno a los bebés, que son una bendición infinita. Esto ha hecho que cada vez admire más a mi esposa y a mi madre”. Su esposa, Iveth Cristina González, también odontóloga, comenta que ha sido maravilloso, pero muy agotador. Ahora ella volvió a trabajar solo tres días en la semana y descubrió que “hay vida después de la maternidad”.
Todo lo anterior es cierto, pero también lo es que la actitud con la que se reciba al hijo es fundamental, no tanto para ‘sufrir’ el evento, sino para tener la capacidad de disfrutarlo al máximo de manera consciente.