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Papás de hoy: aquellos que ayudan a las mujeres ejecutivas

Jorge Romero es testimonio de un padre que también 'es una madre'.

/ 2 de Diciembre de 2011
Papás de hoy: aquellos que ayudan a las mujeres ejecutivas        
   
                           
     
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La escena pareciera ser la imagen de la familia moderna. En la sala, Alejandra Ospina se comporta como presentadora de televisión, cruza la pierna y conversa tranquilamente. Mientras tanto, su esposo, Jorge Romero, administrador de empresas y gerente de Perpetua, prepara el tetero de José María, de 6 meses; juega con Joaquín,  que tiene 5 años; responde a las preguntas que tiene Lucía a sus tres años de edad y verifica qué está haciendo Gabriela, de 9 años.


Pareciera ser la adaptación mejorada de una madre. Él hace todo a la vez: trabaja en la casa, dirige su propia empresa (dice que todo el tiempo consigue nuevos clientes y cierra negocios) y, a la vez, se encarga de cuidar a sus cuatro hijos.

 

Jorge se levanta a las 4:30 de la mañana, hace el desayuno para todos y alista a Gabi, quien tiene que salir antes de las 6 de la mañana“. Luego, nos levanta al resto, desayunamos y yo le ayudo a arreglar a Joaquín y a Lucía.

(Vea el artículo "10 características clave para ser un papá ideal")

 

Jorge los lleva al jardín. A mí me gusta trabajar afuera”, dice Alejandra Ospina, esposa de Jorge.
Alejandra es la mamá de los cuatro pequeños. Por una decisión de pareja, resolvieron que ella sería quien tendría un trabajo formal. Inicialmente, trabajó como mánager de Andrés López, comediante de La Pelota de Letras, y posteriormente, en Universal Music. Mientras tanto, él se encargaba de los quehaceres del hogar y de cuidar a los niños, pues no querían que otra persona diferente a ellos lo hiciera. “No solo he sido amo de casa. Actualmente, dirijo Perpetua, una empresa familiar que comercializa y produce artículos publicitarios. Mi esposa, quien hace poco dio a luz, se encarga de los números (contabilidad) y, por ahora, de salir a buscar trabajo formal. Eso es lo suyo”, dice Jorge.


Sin falta, todos los días, a las 10 de la mañana, él asiste a misa y su esposa lo acompaña ocasionalmente. Al regreso, él prepara el almuerzo, que tiene listo para cuando llegan los niños. A las 2 de la tarde,
recoge a los más pequeños y a las 3:40 p. m., a la mayor.


Al todero de la casa le encanta cocinar, no solo por hobbie sino para consentir a su familia, por lo que estudió cocina profesional en la Escuela de Gastronomía Mariano Moreno. Hasta el desayuno es una cosa elaborada, dice su familia.
En la tarde, él y sus hijos ven películas, juegan y a las 5:30 todos cenan en familia. Luego, rezan el rosario y a las 7 de la noche los infantes se van a dormir.


“Jorge es un esposo ideal. Al medio día puede estar cerrando un negocio o creando una estrategia, y al mismo tiempo puede estar haciendo el almuerzo o recogiendo a los niños en el colegio”, dice ella.


¿Que si él extraña una oficina? En medio de risas, dice que no es lo mismo estar concentrado en el lugar de trabajo a estar en la casa, donde mientras uno de los niños llora, el otro pide tetero y la más grande necesita asesoría para terminar las tareas que le dejan en su colegio. Pero su esposa, Alejandra, habla por él: “A él también le gusta la casa. Jorge es de pocos amigos, y yo de muchos; conozco a media Bogotá. Él es cero rumbero y muy poco le gusta salir”.


En cuanto al manejo del dinero, tienen un fondo común, reúnen lo que llega mensualmente y con esto se pagan los servicios, los colegios de los niños, el mercado y los gustos personales.
Dicen que muchas personas no están de acuerdo con su filosofía y prefieren a la niñera en la casa todo el tiempo, mientras los padres trabajan, pero para ellos lo más importante es educar ellos mismos a sus hijos y a su manera.

Todos contentos
Casos como este, en el que la mujer trabaja por fuera de la casa y el hombre se encarga más que ella de los hijos y del hogar, son cada vez más frecuentes, y los dos miembros de la pareja se sienten a gusto. Como dice Alejandra, “no me siento mal de tener a mi esposo en la casa. Por el contrario, me siento muy orgullosa y agradecida”.
Otra mujer que trabaja fuera de la casa mientras su esposo lo hace en la casa y se encarga de sus dos hijos dice: “Mi mayor tranquilidad es saber que mis hijos están en manos de su papá. Yo trabajo totalmente en paz, no necesito correr para llegar a la casa porque los niños están solos ni faltar al trabajo cuando se enferman. Él es quien me permite gozarme mi trabajo”.


El esposo por su parte, en una reunión de padres de familia en el colegio, conversó con una mamá que se ha dedicado toda su vida a sus hijos y se sentía un poco vacía, y él la reconfortó diciéndole que lo mejor que le había pasado a él era poder dedicarse a sus hijos mientras trabajaba en la casa.
Para las parejas en las que ellas delegan realmente y permiten que los hombres asuman las tareas del hogar y del cuidado de los niños de común acuerdo con la madre y que las normas sean de los dos, estos cambios de papeles no generan problemas.
Sin embargo, Carlota Rodríguez, siquiatra y terapeuta de pareja, explica que muchas veces las mujeres no delegan del todo y dejan que sus maridos cuiden a los niños pero con las condiciones e instrucciones de ellas. Esto, explica, puede generar muchas discusiones, y aun algunos hombres se aíslan o dejan de colaborar al sentir que no hacen las cosas bien.
Yolanda Puyana, profesora de la Universidad Nacional e investigadora de la Escuela de Género y del departamento de trabajo social de la misma institución, explica que la participación de los hombres en los trabajos del hogar y en el cuidado de los hijos es una tendencia que se está dando en el país porque “para la mujer es muy importante cumplir su papel profesional y tener un desarrollo cultural. La representación social dominante tiene un proyecto de vida más allá de la maternidad”, dice.
Explica que esta transición que está viviendo la familia se presenta mucho más entre la clase media, en la que gente cuenta con relaciones dentro del mundo más desarrollado, con mejores niveles educativos e información sobre las innovaciones en torno a las relaciones de género. Según ella, al salir la mujer a trabajar, los hombres tratan de involucrarse más como sus colaboradores. Ellos ayudan y se responsabilizan.
Rodríguez explica que estos cambios también se han dado porque los hombres cuentan hoy con mayor información sobre la importancia de la paternidad, y la sociedad también tiene más claro que ellos son importantes en la crianza de los hijos.
(Vea el artículo "Consejos para papás al rescate")


Las cuentas
Uno de los temas que estas parejas deben resolver es el manejo del dinero. Una ejecutiva, madre de un hijo de dos años, sintió mucha rabia al principio, cuando ella comenzó a ganar más y él a quedarse en la casa mientras montaba su oficina, por aportar mucho más dinero que él y porque “este man no hacía nada”, según sus palabras.
Pero después se preguntó: ¿si la situación fuera a la inversa, yo en la casa y él trabajando, él me reclamaría? Y la respuesta fue un rotundo no. Así, entendió los beneficios del cambio en la relación, y él para mantenerla al tanto de las actividades de su hijo, le manda fotos y mensajes por el celular.
Él levanta al niño y está con el niño toda la tarde, juegan, pasean, lo cuida y lo acompaña. También reciben mucho apoyo de los abuelos.
Como explica Rodríguez, hace muchos años el llamado hombre macho era muy bien visto, mientras que ahora es un descrédito y ha comenzado a desaparecer.

La presencia es clave
Las parejas deben resolver de común acuerdo cómo quieren educar a sus hijos y establecer si alguno de los dos va a pasar más tiempo con ellos. Son muchas las que acuerdan que quien gana más trabaje fuera de la casa y el otro atienda más a los hijos.
Carlota Rodríguez, siquiatra, explica que los niños no deben crecer solos. Quienes no tienen un cuidador que les dé afecto y los limite son más propensos a desarrollar trastornos de personalidad, los cuales se manifiestan cuando los niños llegan a la adolescencia con insatisfacción y personalidades muy frágiles, que no saben decir no, que no se conocen, con inseguridades sexuales.

¿Difíciles de encontrar?
En un sondeo en redes sociales, que por supuesto no es estudio estadístico ni una investigación seria, fueron muy pocas las mujeres que afirmaron conocer a hombres con estas características. Hubo quienes, incluso, opinaron que “un padre admirable que ayude a su mujer debe ser que no tiene empleo y, obvio, tiene que ayudar; pero hombre con trabajo que se respete solo llega a dormir y a comer”, “eso solo pasa entre amas de casa desesperadas”.

 

 

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