Tener vida social como madre sí es posible

Aunque la interacción social cambia, no deja de existir.

Tener vida social como madre sí es posible
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Por: Abcdelbebe.com
marzo 07 de 2017 , 05:05 p.m.

Antes de ser padres, Mónica Noguera y Pablo Cornejo solían llevar una vida que definían como  “bastante entretenida”, al menos si de disfrutar su tiempo libre se trataba. Iban a cine una vez cada 15 días, aceptaban cuanto asado, celebración de cumpleaños y rumba organizaban sus amigos y familiares, y de vez en cuando armaban paseo a las afueras de la ciudad para huirle al estrés cotidiano.

Pero con la llegada de Jerónimo, su primer hijo, las cosas tuvieron un giro de 180°.“No, gracias, no podemos” se volvió la frase de combate ante cualquier invitación o propuesta de nuestro círculo social. Sí teníamos algo de tiempo para nosotros, preferíamos quedarnos en casa y descansar. Dormir, nos resultaba el plan más atractivo”, comenta Mónica.

La situación para esta joven pareja parecía normal hasta que el niño cumplió los ocho meses. “Aunque nos sentíamos los ‘súper papás’ por ser responsables y estar todo el tiempo con nuestro pequeño, empezamos a sentirnos frustrados. Notamos que ya no recibíamos invitaciones, que nuestros amigos ya ni siquiera nos llamaban, veíamos sus redes sociales inundadas de fotos de sus encuentros y nos daba mucha nostalgia. Sentíamos que nos habíamos quedado solos”, añade Pablo.

Ver que su hijo estaba creciendo y que cada día se hacía más independiente los motivó a retomar parte de su anterior vida social. Poco a poco, fueron reestableciendo sus viejos lazos de amistad, empezaron a crear planes en los que pudieran incluir a Jerónimo, organizaron reuniones en su casa y si salían de noche, se apoyaban en sus familiares, para dejar al niño unas horas y disfrutar de una velada.

“No por ser padre te tienes que olvidar que hay vida más allá de las paredes de tu casa. Obviamente, ya no trasnochas  ni sales tanto ni el ritmo es el mismo, pero puedes encontrar el balance”, afirma Mónica.

La historia de esta pareja es un ejemplo de muchos que hay sobre cómo las interacciones sociales y el disfrute del tiempo libre de los padres cambian desde el mismo momento en que los niños nacen.

Aislamiento temporal

De hecho, en los primeros dos meses los pediatras aconsejan que el niño no reciba visitas ni siquiera de los familiares más cercanos porque su sistema inmunológico aún es muy frágil y susceptible ante cualquier infección, lo que obliga a los padres, en especial a la madre que está en disfrute de su licencia de maternidad, a suspender su actividad social.

Para Sandra Zorro, psicóloga de la Unidad Materno Fetal de la Clínica Colsanitas, los primeros meses pueden ser limitantes para los padres ya que los cuidados que requiere el bebé pueden hacer que la pareja deba mantenerse temporalmente aislada más si a esto le sumamos los niveles de cansancio que experimentan los padres en esta etapa.

“Sin embargo, hay que evitar extremos. Los padres  pueden  lograr cierta flexibilidad conservando la seguridad del bebé. Por  ejemplo, pueden  mantener sus contactos bien sea por teléfono, correo o por redes sociales y,  después de los dos primeros meses, pueden hacer pequeñas reuniones en casa para invitar a sus amigos, y presentarles al bebé. Estos detalles de cortesía siempre serán  una buena manera de mantener las relaciones”, explica Zorro.

Bebé a bordo

Sin embargo, el contacto social no debe limitarse al espacio hogareño. Aquí, los expertos coinciden en que, al margen de los cuidados básicos que requieren los niños durante los primeros meses de vida y en el periodo de lactancia, una vez van creciendo y van desarrollando su propia independencia los padres deben empezar a retomar sus propias vidas y espacios de ocio.

El tipo de actividades sociales y recreativas, la intensidad, los lugares y los horarios en que se desarrollen dependerán de la edad del niño, su carácter y los apoyos que los padres reciban de familiares y amigos.

De esta manera, Zorro señala que una vez el bebé cumple los tres meses lo más aconsejable es que los papás reactiven el contacto con terceros y empiecen a involucrar al pequeño en esos encuentros sociales. Aquí, es válido manifestarabiertamente  a la familia y a los amigos, que ya están en condiciones de salir y  hacer planes, de manera que puedan volver a ser incluidos en ellos. 

En esto coincide la doctora María Carolina Sánchez-Thorin, psicóloga y psicoterapeuta, quien sostiene que negociar ese tipo de espacios el círculo social es muy importante porque hoy por hoy el tiempo libre de los padres es muy limitado y la mayoría prefiere estar con sus hijos de modo que, para lograr un balance el resto de personas,  lo ideal es crear planes que incluyan al niño siempre y cuando los lugares de encuentro lo permitan.

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“Por supuesto no hablamos de intentar llevar a un niño a un sitio nocturno como un bar, pero sí podemos pensar en reuniones en casas, salidas a parques, encuentros en restaurantes o centros comerciales. Se trata de buscar sitios que a la vez sean amigables con los niños. En Colombia cada vez hay más conciencia de esta necesidad y hoy existen muchos lugares que incluyen espacios para amamantar o cambiar pañales y juegos y actividades infantiles”, sostiene Sánchez-Thorin.

La experta resalta además, que esta práctica trae también beneficios para el bebé pues le genera vínculos estables duraderos con sus papás, desarrollo de patrones de seguridad y socialización en contextos distintos al del hogar y estimulación ante nuevas sensaciones, sonidos y personas.

También hay que dejarlo en casa

No obstante, para los padres es muy sano que disfruten de espacios de entretenimiento sin sus hijos para no generar relaciones de dependencia absoluta. Aquí lo usual es buscar el apoyo de abuelos u otros familiares o contratar una niñera que cuide al niño por algunas  horas.

“En la medida en que los padres les otorguen a sus hijos más seguridad, libertad y autonomía, acordes con su edad y etapa de desarrollo, ellos serán emocionalmente más fuertes e independientes y podrán quedarse con su cuidador sin problema con lo que papá y mamá lograrán interacciones personales y familiares equilibradas, que son  indicadores de un estilo de  crianza  sano”, explica la psicóloga Zorro.

Pero ambos padres no siempre tienen que salir juntos porque también es cierto que cada uno tiene sus propios intereses, merece un espacio individual y tiene sus propias redes de amigos.

Por ello, una buena estrategia es llegar a acuerdos en los que se turnen para cuidar al bebé mientras el otro sale. “Desde mi experiencia profesional puedo afirmar que generalmente es la madre la que reclama esos espacios porque pareciera que el hombre ya los tiene ganados. Así que, una vez el bebé cumple los tres meses, la mamá debería poder salir sola al menos dos veces por semana mientras el padre se encarga del hogar”, comenta la doctora Sánchez-Thorin. 

Buscar a otros padres

Otra estrategia que resulta muy efectiva a la hora de retomar la vida social es hacer planes con otras parejas o personas que tengan hijos de la misma edad ya que con este tipo de contactos se generan lazos de solidaridad, confianza y apoyo no solo porque pueden desarrollar actividades afines sino también porque hay entendimiento mutuo en esta etapa.

Por eso, según explica Sánchez-Thorin, durante los primeros 5 años las personas con quienes más estrechan relación los nuevos padres son aquellas que tienen hijos de la misma edad. “Otra tendencia marcada es que la madre tiende a buscar a su propia madre porque puede compartir con ella esta nueva experiencia, pedir consejo y hallar respuesta a sus miedos”, apunta la especialista.

¿Cómo saber si te estás aislando?

Si dejas de recibir llamadas de amigos y familiares, empiezas a percibir que las invitaciones sociales que antes eran habituales ya no lo son o te sientes abandonado por tu grupo social  deberás entrar a revisar si con tus conductas enviaste un mensaje equivocado a familiares y amigos de modo que puedas reestablecer a tiempo el contacto perdido o restaurar la relación si se deterioró.

Otros indicadores de alerta se manifiestan cuando sientes que llevas más de un mes sin salir de casa excepto a citas con el pediatra;  cuando rechazas todas las invitaciones a las que antes ibas, cuando has limitado tanto el contacto con tu círculo social al punto que se han generado conflictos o cuando percibes excesiva culpa, preocupación o angustia al dejar al bebé con un cuidador un par de horas para asistir a alguna actividad. “Esto refleja que hay necesidades emocionales del adulto que  debe trabajarse con ayuda de profesionales”, recomienda Zorro.

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