Cambios físicos en el embarazo

Podría parecer obvio que una mujer deba subir de peso, sentir irritabilidad, nostalgia, mayor hambre y necesidad de ir al baño mientras que lleva en su vientre a un bebé. La explicación a estos cambios no está en el azar, la naturaleza es sabia y le ha atribuido gran parte de la responsabilidad a las hormonas.

Según el doctor Miguel Suárez, endocrinólogo, estas sustancias son las encargadas de permitir la formación del feto y de la placenta; favorecer que la madre desarrolle todas sus estructuras, es decir, tenga más espacio en su cavidad pélvica y prepare los huesos para dar cabida al feto; permitir al organismo de la madre tener los componentes nutricionales esenciales para garantizar el bienestar del bebé, entre otras cosas. Pero, en especial, son las responsables de los cambios físicos que se producen en la mujer.

Están presentes en la sangre en distintas concentraciones. No son una ni dos, sino un conjunto de estas que pueden reaccionar en el proceso. Por ejemplo, una vez están trabajando la progesterona y los estrógenos, la placenta empieza a liberar el lactógeno placentario, la gonadotropina coriónica, la lutropina y la somatotrófica que alteran el estado emocional y físico de la mujer.

En resumen, la misión de las hormonas es preparar el organismo de la madre para no rechazar el feto durante el primer trimestre del embarazo y propiciar su sano crecimiento en el útero durante 9 meses.

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y quizá uno de los más afectados durante el embarazo. Aparecen las estrías, las manchas, los tejidos se ponen ajados y marchitos. Sucede porque varían los niveles hormonales. La mayoría de los cambios desaparecen una vez la madre da a luz. Estos son algunos cambios en la piel y en otras partes del cuerpo.

 

 

 

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