Claves para un paso exitoso de la cuna a la cama

Como con todas las decisiones relacionadas con los niños pequeños, no existe una regla de oro a la hora de pasar un niño de la cuna a la cama, afirma la pediatra Aura Sofía Rico. Para ella, “depende del estilo de crianza de cada familia, del carácter de cada niño y hasta del lugar que ocupa en la familia. Las recomendaciones y sugerencias son lineamientos para que los padres solo evalúen las opciones”.

Si la decision inicial ha sido optar por un moisés o canastilla, cerca de la cama de los padres, mientras se establecen patrones de sueño y se lacta al bebé, este permanecerá en el cuarto con los papás por comodidad y, habitualmente, sucede durante los primeros 6 meses de vida.

En general, a esta edad, dice la doctora, el bebé ya duerme más tiempo de noche y los padres se armarán de valor para pasarlo a su cuarto. Allí, es común que los bebés duerman en su cuna o cama-cuna.

Camino a la cama...

No hay una edad exacta para pasar al niño de la cuna a cama, pero sí hay un rango recomendable que va desde el año y medio hasta los 3 años; el proceso es diferente en cada pequeño, asegura Lena Franco, directora creativa de Guacamaya Espacios Infantiles.

En general, ocurre a los 2, dice Rico, donde la mayoría de niños tratan de trepar la baranda para bajarse solos. Pero esta decisión la deben tomar los padres, según las señales que les vayan dando sus hijos.

“Cuando los bebés ya caminan y se desenvuelven hábilmente en los espacios, es mejor no tenerlos encerrados en un mueble tipo cuna o cama-cuna, ya que se pueden presentar accidentes al intentar salir de esta”, recomienda Franco.

El mejor momento para cambiarlos, dice Andrés Andrade Ramírez, director creativo de Babaloo, empresa de diseño de espacios interiores para bebés y niños, es cuando uno, como papá, está seguro de que el niño tiene más sentido de orientación: “Cuando, en la noche, se despierta, usted está seguro de que se irá para su cuarto y no para otro lado. Eso se logra hablándole al niño. A ellos hay que mentalizarlos en que, si necesitan algo, deben ir a la habitación de los padres”.

Otro momento que es clave para hacer este cambio, añade Lena, es poco después de la entrada al jardín, pues ellos mismos asumen que ya no son bebés e incluso piden una cama. También, si se avecina la llegada del hermanito, es recomendable pasarlo a la cama antes de este acontecimiento, para que no se creen confusiones ni se sienta que el nuevo integrante lo está desplazando de su territorio.

Camilo Gómez, diseñador de Eki Design, responde que “si es la primera cama después de la cuna, es recomendable que sea bajita o que tenga una cama nido (cama adicional abajo), esta última se puede dejar abierta por la noches para asegurar que, si el niño tiene una caída, será sobre otro colchón”.

La cama, además, debe tener una o dos barandas, según la ubicación de la alcoba, añade la diseñadora Franco. Otra opción, afirma Andrade, es un concepto que se usa mucho en Estados Unidos, y consiste en retirar las barandas de la cuna y adecuarlas con barandas pequeñas. La base de esta está a tan solo 20 centímetros del piso y no permite que el niño sufra graves caídas.

¿Qué se debe tener en cuenta? A la hora de cambiarlo a la cama, se deben conocer ciertas medidas extras de seguridad. Algunas de las recomendadas por la doctora Rico son: la luz nocturna, las ventanas y cables asegurados, las repisas y bibliotecas bien ancladas a la pared y las escaleras con puerta de seguridad “porque las fases de sueño de estos niños hacen que se despierten varias veces en la noche, y su madurez neurológica todavía no les permite la autorregulacion para saber que no deben escaparse de la cama”.

Y agrega que al tener al niño en otro cuarto, los padres se levantarán más de una vez si este los llama, está enfermo o tiene miedo. La sensacion del niño con este nuevo cambio debe ser de tranquilidad y no de abandono.

Finalmente, si se decide comprar un camarote, aconseja el diseñador Andrade, hay que cerciorarse de que el pequeño ha dormido anteriormente en cama durante mínimo tres años; es decir, se aconseja hacerlo alrededor de los siete años.

Otros consejos...

Camilo Gómez, diseñador de Eki Design, da las siguientes recomendaciones para cuando se decida cambiar la habitación del niño:

• Enseñarle a bajarse de la cama de cola; esto se puede practicar en la cama de los padres.

• Dejar que el niño participe en el diseño de su espacio, los colores, los temas, etc. Finalmente, va a ser el espacio que él va a habitar y, si siente que él hizo parte del cambio, va a entenderlo más fácilmente.

• En cuanto a los muebles, escoger aquellos que ayuden a suplir necesidades del niño, como la cama, un tablero o escritorio para rayar, un organizador para almacenar los juguetes y repisas para libros y decoración.  

• Es importante que cada cuarto tenga espacios libres para el juego; este hace parte del desarrollo de los niños, y dejarlos sin estos suele ser un error muy común. Por esta misma razón, no es recomendable tener camas semidobles o dobles en cuartos de niños pequeños.

 

 

 

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