El parque: Un estímulo integral

¿Qué se requiere para la actividad?

¡La mejor actitud! Además, ropa holgada, cómoda, pala, baldes, recipientes para jugar con la arena. Debe haber consumido algún alimento energético y, después del periodo de juego, es aconsejable permitir un tiempo de descanso o sueño.

 

 

 

 

 

Fomenta el deporte. Por ende, se estimula el crecimiento a nivel de los músculos y los huesos, se genera una mejor función cardiaca, y circulan y se eliminan las sustancias nocivas. Además, evita el sedentarismo.

• Promueve el desarrollo motor y sensorial. “Los elementos de los que están construidos estos lugares son para niños entre los 2 y 12 años. En ese periodo es donde los pequeños desarrollan la parte motora gruesa. De ahí en adelante no se desarrollan más habilidades, sino que se refuerzan las que se hayan adquirido”, señala Adriana.

• El niño en el parque, incluso, estimula “los patrones motores gruesos de arrastre y gateo, trepar, caminar, correr. En lo sensorial, estimula las funciones del sistema vestibular, como la coordinación de los dos lados del cuerpo, la coordinación ojo- mano, el equilibrio y el tono muscular”, explica López.

 

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