Galería: Tú también te equivocas, ponte en el lugar de tus hijos

 

Ningún padre es perfecto ni se salva de cometer errores en la crianza de sus hijos. Por eso, cuando hay fallas, la mejor opción es reconocerlas y ofrecerles disculpas a tus pequeños.

Ofrecer disculpas y estar dispuestos a perdonar son prácticas que pueden solucionar problemas y ayudar a establecer una convivencia armoniosa en la sociedad. Esta es una habilidad de comunicación, de prevención y de resolución de conflictos que tus niños deben aprender para construir vínculos de confianza fuertes y sanos que les permitan desenvolverse en su vida familiar y social.

El punto está en cómo los padres pueden enseñarles esta destreza a los pequeños y cómo esas situaciones en las que los adultos no reconocen sus errores y no piden perdón llevan a contradicciones y confusiones en la enseñanza de valores a los pequeños.

Según María Carolina Sánchez-Thorin, psicóloga clínica y psicoterapeuta, pedir perdón es uno de los actos más difíciles y más sublimes del ser humano. “De hecho, es la expresión máxima de la empatía, del cuidado y del aprecio por el otro, y de una buena salud mental”, sostiene.

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