Masajes relajantes durante el embarazo

En la gestación, la madre se halla en un estado de extrema sensibilidad. Ella está en libertad de decidir qué áreas permite que le ‘consientan’, tanto el experto como su pareja. ¡Haz cilc!

El embarazo es una etapa de cambios, además del crecimiento del área del abdomen, movimientos en el vientre y felicidad permanente, pero llega un momento en que la mujer siente que le duele la espalda, se le inflaman las piernas y los pies, le pesa el cuello… Los masajes durante el embarazo se convierten en aliados durante esta importante etapa en la vida de la mujer. 

En la mayoría de los países son comunes los masajes prenatales. Sin embargo, en Estados Unidos, por ejemplo, aunque es una práctica recurrente, “quienes lo realizan deben ser expertos certificados y con licencia para practicarlos”, así lo explicó la doctora Maribel Pedrozo, médica cirujana dedicada a esta técnica desde hace más de 10 años, quien ha trabajado con celebridades como Maritza Rodríguez (actriz) y Adamari López (actriz y presentadora). Además, “los ginecólogos los aconsejan después del tercer o cuarto mes del embarazo, si ella ha tenido estado estable”. Lo mismo opina Camilo Libos, ginecobstetra de la Clínica de la Mujer, quien asegura que los masajes son positivos, “siempre y cuando no representen un riesgo para la salud de la mujer ni la de su bebé, no exista un embarazo de alto riesgo y lo realice una persona de confianza”. 

Los beneficios, según la doctora Pedrozo, son: que la mamá se sentirá más relajada, le ayudará a sobrellevar el peso del bebé, reducir la tensión y la fatiga, el dolor de espalda y de piernas, la presencia de calambres, la ansiedad y, también, contrarrestar el sobrepeso. 

Algunos especialistas afirman que los masajes también reducen el dolor de espalda y piernas, especialmente en aquellas que se encuentran en las últimas etapas de embarazo, y ayudan a disminuir los niveles de ansiedad y el estrés. Está claro que logran incrementar los niveles de serotonina y dopamina al mismo tiempo, que mejoran el estado de ánimo, así como prevenir la depresión posparto. 

También, se cree que reduce la inflamación de las articulaciones, favorece la eliminación de residuos y líquidos del cuerpo. Por consiguiente, mejora la circulación, la oxigenación de los tejidos y músculos, tanto de la madre como del bebé. 

Se estima que incluso minimizan los dolores de cabeza, especialmente los producidos por tensión en los músculos faciales, así como acidez estomacal, problemas del túnel carpiano, fatiga, várices, congestión, sudoración excesiva y estreñimiento, además de mejorar la postura de la mujer, tanto al caminar como al dormir. Sirve para aliviar el estreñimiento, ya que el metabolismo se vuelve más lento durante la espera y alivia los problemas de gases. 

¿Cómo se realiza el masaje? 

Una vez la gestante asiste a consulta, se le abre historia clínica y con respaldo médico se verifica que no tenga antecedentes de presión alta ni sangrado; además, su médico da una autorización. El fisioterapeuta, quien realiza estos masajes, debe tener las manos limpias y disponer de un ambiente aseado y armónico para la madre y el bebé. 

Generalmente, se realizan sobre una camilla no muy alta, se le ponen una especie de almohadas alrededor del abdomen y de las piernas para que la mujer se sienta cómoda, relajada y dispuesta a recibir el masaje. Si no quiere acostarse, también se le puede dar el masaje mientras está sentada. 

La mujer decide en qué áreas desea el masaje: cuello, espalda, piernas, pies y cintura (parte trasera). Aunque hay expertos que masajean suavemente el área del abdomen, hay quienes prefieren no hacerlo. Es importante un masaje ejercido por una persona con la experiencia y la capacitación necesarias, pues de lo contrario puede causar contracciones, incluso que una mujer desencadene un trabajo de parto o parto pretérmino con riesgo de una pérdida. 

Según Sandra Alejo, instructora especializada en psicoprofilaxis obstétrica, fundadora de la Asociación Colombiana de Estudios Prenatales y Desarrollo Infantil y propietaria de Good, Club de bienestar, “quien ofrece el masaje no puede ejercer presiones inadecuadas sobre el cuerpo de la mamá. Por ejemplo talón, en la zona interna de las piernas tampoco se puede hacer una presión fuerte ni movimientos duros, pecho, abdomen, riñones, genitales y pituitaria, por eso es clave insistir que  quien ofrece el masaje debe tener toda la capacitación sobre el embarazo y contraindicaciones del periodo para no ponerla en riesgo”. 

Sobre el tiempo y la frecuencia es clave tener en cuenta la historia de cada paciente, pero lo regular es un masaje de máximo 45 minutos, una vez a la semana, después del segundo trimestre, y que su médico esté enterado y tenga usted la carta abierta para hacérselo. Es clave tener en cuenta que algunos aceites, incluso naturales, pueden ser desencadenantes de contracciones, por ello muchos médicos recomiendan el mismo componente especializado que utiliza para el cuidado de su piel.

 

 

 

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