¿Qué no se debe hacer con los hijos únicos?

Antes se creía que por provenir de una pareja que decidía tener un solo hijo, ese niño sería solitario y caprichoso. Por fortuna, la ciencia y las investigaciones han demostrado que esto no es necesariamente cierto.
No se puede generalizar acerca de cómo son los hijos únicos, depende de la formación que han tenido los padres y cómo la transmiten a sus hijos. Al igual que los demás niños, los hijos únicos pueden ser generosos o muy envidiosos, carismáticos o conflictivos, competitivos o desjuiciados. No existe una regla que marque la marcha.
Los hijos únicos, como su nombre lo indica, son aquéllos niños que no tienen hermanos biológicos ni adoptados. También hace referencia a aquellos pequeños que tienen hermanos muy mayores o muy menores, y que crecieron sin pares permanentes en el hogar.
En Latinoamérica, ser padres de hijos únicos no es una medida política, como lo es en China, es una decisión personal, determinada por factores económicos, sociales o estado de salud de la madre o del padre, incluso de la edad. Otros, lo asocian a que hay mayor difusión de los anticonceptivos y reconocimiento del cuidado de los hijos y de los costos que implica mantenerlos. Estudios han demostrado que un solo hijo da a la madre mayores oportunidades para trabajar fuera de casa, es la consecuencia de una ruptura del matrimonio, infertilidad o temprana actividad sexual.
En Colombia, otro factor asociado es el nivel de educación de las madres; según lo reveló la Encuesta de Demografía y Salud (ENDS) 2010, “a mayor educación es menor la fecundidad con una diferencia de casi 3 hijos entre las mujeres sin educación y aquellas con educación superior”. Las regiones colombianas en las que se observa menor fecundidad son Bogotá y la región
central (1,9 hijos).

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