Tips para una estimulación adecuada de los niños

Existe numerosa información sobre la estimulación. Sin embargo, muchos padres aún no tienen claro qué es ni para qué sirve. Pues bien, según Paula Bernal, psicóloga especialista en desarrollo infantil, la estimulación es un conjunto de actividades que buscan favorecer el sano crecimiento de los niños, trabajar la autoeficacia, seguridad en sí mismo, afecto, relación con los adultos y sus pares, lenguaje, motricidad y percepción.

Existen ejercicios prácticos que se pueden realizar en casa, ya que los padres tienen un instinto natural para estimular a sus hijos. La clave es no fatigarlos, sino generarles deseos de repetir las actividades, así el niño participará con entusiasmo y disposición. Es aconsejable plantear una rutina diaria con ejercicios de 30 segundos a dos minutos y medio, dependiendo de la maduración del bebé, respetando su ritmo y temperamento.

No siempre será necesario acudir a un centro especializado, la estimulación propicia un acercamiento ameno y amoroso, que favorece la sensación de bienestar y motivación entre padres e hijos.

El juego, el amor y los masajes son elementos que ayudan a estimular al bebé. En cada etapa del crecimiento, la estimulación cumple ciertos objetivos:

Entre los 0 y los 3 meses: por ejemplo, acá todo gira en torno al cuidado del bebé: alimentación, el cambio de pañal o de ropa, la hora del baño y de la siesta. En este momento es importante masajearlo suavemente en el pecho, del centro hacia los lados y en las piernas y brazos, desde arriba hacia abajo; además, consentirlos mientras descansan sobre su pecho y escuchar los latidos de su corazón.

Si el bebé se encuentra activo y despierto, se sugiere mostrar objetos llamativos en tonos de contraste, como negro y blanco, azul y rojo. También, cantarle y permitirle que escuche música con ritmo constante y armónico, mecerlo, bañarlo con muñecos o elementos de diferentes texturas, hablarle y contarle qué se está haciendo con él y arrullarlo a diferentes velocidades.

Desde los 3 a los 6 meses: a su hijo le encantarán los juguetes que pueda coger, presionar suavemente, llevar a la boca y seguir con su mirada, pues se empiezan a agudizar los sentidos. Algunas actividades complementarias son alzarlo de frente para que pueda observar los objetos que se encuentran a su alrededor, leerle cuentos con imágenes de colores, abrazarlo fuerte y suavemente para que tenga mayor información a nivel muscular, permitirle percibir diferentes aromas y objetos de distintos tamaños, texturas, figuras y tonalidades, ponerlo sobre pelotas inflables, jugar con títeres y muñecos sonoros.

A partir de los 6 y hasta los 9 meses: al niño le gustará jugar a las escondidas. Procure hacerlo con frecuencia, así como también ponerle canciones y capturar su atención con diferentes objetos. Su hijo ya está en edad de ir al parque y ponerlo a jugar sobre superficies de diferentes texturas, en la cuna se pueden armar gimnasios o centros de actividades. Permítale que toque, pise o mueva algunos de sus objetos predilectos.

De 9 a 12 meses: durante esta etapa los niños empiezan a reconocer la ausencia de su madre, pero saben que regresará. En este momento puede que el bebé ya gatee y le encantará desplazarse para alcanzar ciertos objetos. Permítale experimentar con diferentes texturas y temperaturas, jugar con pelotas, móviles y rompecabezas que no sean tóxicos y que se puedan llevar a la boca, pueden ser elaborados en espuma y que requieran la habilidad de encajar; empujar un juguete le ayudará a tener mejor equilibrio.

De 12 a 24 meses: una de las actividades predilectas para estimular a su bebé es llevarlo al parque. También pueden ser otros escenarios donde haya ruido y el niño empiece a distinguir sonidos diferentes a los de su casa. Disfrutará jugar a las escondidas, a aparecer y desaparecer, reconocerá el concepto de permanencia de objetos. Su hijo está próximo a emitir sus primeras palabras, para motivarlo se le debe hablar como si estuviera entablando una conversación con un adulto, leerle y cantarle.

De 2 a 3 años: empieza a ser más independiente en sus cosas, quiere comer, bailar, quitarse los zapatos y las medias, cargar sus juguetes y subirse a todas partes sin ayuda de los adultos. La mejor estimulación es permitirle jugar, crear y fantasear con sus juguetes, en su casa y al aire libre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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