Combata la agresividad sin ser agresivo

Foto:

 -

Por: Abcdelbebe.com
julio 13 de 2011 , 11:41 a.m.

Al cumplir el primer año de edad algunos niños empiezan a mostrar síntomas de agresividad infantil. Esta actitud complica las relaciones sociales y dificulta la integración en cualquier ambiente. Los padres, generalmente, tienen complicaciones para terminar con esas conductas porque no saben cómo tratarlas e incurren en castigos contraproducentes.

Por lo general, la agresividad infantil es directa o indirecta. La primera es en la que el niño se expresa mediante una acción física y pega, empuja o muerde. En la segunda, se dedica a dañar objetos o pertenencias de las personas a quienes quiere agredir. Cualquiera de las dos representa un estímulo negativo.

Algunos niños se comportan agresivamente porque lo imitan de sus padres o personas cercanas. También se pueden presentar casos en que esta actitud sea reactiva al entorno y sirva de respuesta a un sentimiento de frustración. Por el contrario, una teoría psicoanalítica afirma que este tipo de conducta algunas veces es innata y se nace con ella.

Cómo castigar

El paso por seguir después de identificar la agresividad del niño es idear una fórmula para corregir el comportamiento. Nunca se le debe castigar mediante violencia física o verbal, porque de esa forma puede tener una actitud más conflictiva.

Además, a esta edad el niño empieza a formar un pensamiento más racional y está en una etapa de gran aprendizaje, por lo que los padres no deben cometer el error de generar confusión cuando en algunas oportunidades lo castiguen por una conducta y otras veces, no.

Castigar no es nada sencillo y aunque no existe una fórmula exacta para hacerlo correctamente, aquí hay algunas consideraciones que pueden servir para no cometer una equivocación con el aprendizaje del niño:

:: El castigo d ebe utilizarse de manera racional para hacer mejorar la conducta del niño. Nunca puede depender del estado de ánimo de los padres.

:: Los padres no deben aplicar el castigo regañando o gritando, porque se puede producir un efecto agresivo en el niño.

:: No se deben aceptar excusas o promesas por parte del niño.

:: Hay que dar al niño una advertencia o señal antes de aplicarle el castigo.

:: El tipo de castigo debe evitar el fomento de respuestas emocionales fuertes en el niño castigado.

:: No hay que esperar a que el niño emita toda la cadena de conductas agresivas para aplicar el castigo, debe hacerse al principio.

:: Es conveniente que la aplicación del castigo requiera poco tiempo, energía y molestias por parte de quien lo aplica.

Si la conducta agresiva del niño se vuelve muy frecuente y empieza a generar más problemas, es conveniente consultar al pediatra para recibir ayuda especializada.