Día mundial contra el dolor

Este lunes 17 de octubre se conmemora esta fecha y aquí te contamos cómo funciona el dolor en los niños.

Día mundial contra el dolor
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Por: Abcdelbebe.com
octubre 14 de 2016 , 05:50 p.m.

Hasta hace muy poco, la ciencia debatía si los niños recién nacidos sentían dolor y podían procesarlo, o si el llanto, por ejemplo, estaba ligado a algo diferente a solo una manifestación de las necesidades básicas insatisfechas, como hambre, sueño, calor o la incómoda sensación por un pañal mojado.

Pero, de manera sorprendente, como lo explica Ricardo Salazar Arias, médico especialista en medicina del dolor y cuidado paliativo, “los bebés menores de 5 meses, incluso los niños pretiempo (prematuros), sienten dolor agudo y recurrente, y pueden padecer de migraña y dolor de cabeza, solo que en su caso, a diferencia de los adultos, este no se asocia a un problema neurológico sino que puede relacionarse con complicaciones abdominales”.Según la OMS, en su documento 'Directrices sobre el tratamiento farmacológico del dolor en los niños con enfermedades médicas': “El dolor en los niños es un problema de salud pública de gran importancia en casi todo el mundo. Aunque existen conocimientos y medios para aliviarlo, es frecuente que el dolor de los niños no se reconozca, se ignore o incluso se niegue.

Definir el dolor sigue siendo complicado, máxime si analizamos que por una misma causa el dolor no es igual de una persona a otra y, mucho menos, si nos referimos a bebés menores de 6 meses, quienes no pueden expresarse con palabras. Sin embargo, la naturaleza los ha dotado de un lenguaje gesticular y de movimientos que las madres interpretan de forma magistral, dicen los expertos.

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Además, el dolor no es totalmente biológico, ni esencialmente psicológico, pero sí definitivamente real, totalmente subjetivo y multidimensional, y en los niños se debe tener en cuenta los factores familiares, medioambientales y hasta culturales, que han sido materia de estudio e influyen en aumentar o disminuir la percepción de dolor, o lo que se conoce como el umbral del dolor.

Algunas de las causas según la OMS:

· Las enfermedades crónicas, como la drepanocitosis, la artritis y otras enfermedades reumáticas que constituyen importantes causas de dolor osteomuscular, y afecciones crónicas como la enteropatía inflamatoria, que pueden causar dolor abdominal recurrente.

· Los traumatismos —lesiones físicas, térmicas, eléctricas y químicas (por ejemplo, quemaduras), que pueden producir dolor de miembro fantasma o dolor de espalda.

· Enfermedades potencialmente mortales, como el cáncer o la infección por VIH/sida, y su tratamiento, que pueden causar dolor simultáneamente agudo y crónico.

· El dolor idiopático es el que no tiene una etiología identificable, como ocurre con la mayoría de las cefaleas1 y el dolor abdominal recurrente.

· En enfermedades específicas, como el cáncer, la infección por VIH/sida o la drepanocitosis, el dolor puede clasificarse como agudo, crónico o mixto (agudo y crónico), y puede deberse a las numerosas causas comentadas en la sección 1.3.

Una línea delgada

Cabe decir que el llanto es la primera expresión vocal de dolor o tensión en el recién nacido, del que a través de múltiples investigaciones se ha logrado hallar diferencias entre los llantos por dolor, hambre o alegría; se ha encontrado que los producidos por dolor presentan una frecuencia más alta y son agudos.

“El llanto está presente desde el nacimiento, y es el medio más efectivo del niño para expresar su malestar por muchas causas y, en ello, la madre suele tener la capacidad para diferenciarlo. En los bebés se debe empezar a sospechar que algo duele, si además de llanto hay cambios en el comportamiento habitual, taquicardia y agitación”, sostiene Layla Suárez López, médica anestesióloga del Instituto de Ortopedia Infantil Roosevelt, máster en tratamiento del dolor.

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Por otro lado, comenta el doctor Salazar Arias, asesor médico de Sanofi, se pensaba que, al nacer, el sistema neurológico del niño era inmaduro, lo que se consideraba causal para que el bebé no sintiera dolor. Sin embargo, ahora se sabe que esto es “un gran error, pues el sistema neurológico del niño es capaz de procesar la presencia de dolor, y más aún, es tan sensible a este como el adulto”.

Aprenda a identificarlo

Existen varias formas de clasificar el dolor. Patricia Gómez, presidenta de la Asociación Colombiana para el Estudio del Dolor –Aced–, explica que, según el tiempo de duración, puede ser agudo o crónico; “por mecanismos: nociceptivo, neuropático y visceral, y por su origen: maligno o no maligno”. Ahora bien, para saber qué tipo de dolor afecta al recién nacido y al lactante, y su posible origen, existen ciertas señales ligadas al llanto y a expresiones del rostro, propias del lenguaje preverbal. Estas pueden ser: fruncimiento de la frente; ojos  y párpados fuertemente apretados, y boca acuosa, con los labios abiertos o en posición vertical, lo que denota sufrimiento.

Marixa Guerrero, jefe del servicio de Anestesia y Clínica del Dolor  del Instituto de Ortopedia Infantil Roosevelt, afirma que hay que estar atentos a los episodios de dolor de los bebés, en especial de los menores de 6 meses, que al padecerlo “pueden estar en posición contraída, tener respiración rápida, frecuencia cardíaca aumentada, presentar sudoración excesiva y su llanto ser agudo y de alta intensidad”; además, son muy difíciles de consolar, otra señal de alerta.