Consejos para preparar al niño y a su familia antes de una cirugía

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Por: Abcdelbebe.com
julio 25 de 2011 , 12:21 p.m.

Explicarles con claridad qué sucederá los hará mejores pacientes y adultos responsables de su salud en el futuro.


Los padres suelen asustarse cuando les anuncian que su hijo será sometido a un procedimiento quirúrgico, aunque este  sea sencillo. Entonces, suelen transmitirle ese temor al niño o, para disimularlo, inventan historias fantásticas en torno al suceso que terminan siendo un problema.


Jazmín Higgins Turbay, presidenta de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (Scare), asegura que los pequeños hacen parte de un grupo de pacientes desprotegidos, pues a ellos no se les explica con claridad y naturalidad lo que les va a suceder cuando entran a un consultorio y mucho menos a un quirófano. “Suele ocurrir que los llevan engañados y cuando ellos ven la sala, con tantos aparatos y luces se asustan, entonces comienzan el procedimiento llorando y lo terminan llorando”, explica la experta. Y no son los únicos, pues los papás también suelen angustiarse porque no pueden ingresar con ellos al quirófano y también terminan llorando.

El valor de educar
Por esa razón, formar desde la primera infancia para ser buenos pacientes facilita no solo que los niños estén más tranquilos en los procedimientos, sino que sean adultos más conscientes de los deberes y derechos sobre su salud.


Scare decidió así ir por el país para enseñarles a los chiquitos un aspecto fundamental que desconocen, tanto ellos como los adultos, y que está lleno de mitos: la anestesia. Un equipo de anestesiólogos, apoyados por payasos y una infraestructura didáctica, les muestran a niños y jóvenes por qué y para qué se realiza una consulta preanestésica, qué sucede en un quirófano y qué es el área de recuperación.


¿A las personas las electrocutan con esas máquinas?, ¿en qué se diferencia una UCI de una sala de recuperación?, ¿para qué es el dedal que les ponen a los pacientes?, son algunas de las preguntas que hacen los niños durante el recorrido, cuenta la doctora Higgins.  “Lastimosamente, lo que se transmite son las experiencias malas, pero en la mayoría de los niños los procedimientos son satisfactorios, con evoluciones buenas”, afirma Luz María Gómez, anestesióloga miembro de Scare.


Las expertas recomiendan a los padres hablar claramente a sus hijos antes de que sean sometidos a una intervención, sin exagerar en las explicaciones o aclarar lo que el niño no ha preguntado.


La doctora Gómez aconseja no engañar a los pequeños, porque, al darse cuenta de la situación, el terror es peor y puede generar consecuencias, como  alteración de las vías respiratorias.


Es importante que los padres pregunten y aclaren todas sus dudas cuando entran al consultorio, tanto del médico que atiende al niño como en la visita al anestesiólogo.


Se recomienda contar todos los detalles sobre la historia clínica, incluidas las alergias. Un adulto, de preferencia los padres, debe estar desde el comienzo de la intervención hasta que el pequeño salga de la sala de recuperación, pues además de sentirse acompañado, los médicos pueden necesitar información adicional.  Tener claro el procedimiento ayuda a que los niños estén tranquilos y seguros al entrar a la cirugía.


Antes de la cirugía
La anestesióloga Luz María Gómez asegura que uno de los principales miedos de los niños es que sientan dolor o se despierten durante la operación. Se les explica que las posibilidades de que esto suceda son remotas, por la evolución de aparatos, medicamentos y la capacitación de los profesionales.  El médico explicará qué debe tomar o comer el niño antes de la intervención, que  suelen ser comidas livianas. Nada de chicles ni dulces.


De la misma manera, las reacciones a la anestesia cuando el paciente se despierta son cada vez menores. Síntomas como frío o vómito se presentan con menos frecuencia.


Debido a que los niños tienen temor ante esta situación novedosa, en la que están lejos de los papás, el equipo médico especialista en niños trabajará con mayor calidez.


Juliana Rojas H.
Redactora ABC del Bebé