Educación en el hogar: ¡indispensable!

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Por: Pamela Rueda
agosto 23 de 2015 , 11:22 p.m.

Diversos estudios han demostrado que la familia es el grupo primario más importante en la vida del ser humano, porque allí es en donde empieza el desarrollo social, intelectual, moral y físico de los más pequeños. Así, los padres, que son los primeros educadores de los hijos, tienen la responsabilidad tanto de proporcionar enseñanzas fundamentales para la construcción de la identidad y la personalidad del menor, como también de brindarles las herramientas más básicas para que interpreten el mundo de manera adecuada y puedan desempeñarse de forma útil en el mismo.

Según Magdalena Vallejo Morillo, pedagoga y directora de la Escuela de Artes Talentos, el papel que el niño asuma en la vida está determinado, en gran medida, por la educación recibida en el hogar durante la primera infancia. “Las habilidades y deficiencias, las fortalezas y debilidades, y las virtudes y defectos de los adultos están estrechamente relacionadas con las experiencias vividas durante la niñez en sus casas. Por esto es vital que padres y acudientes hagan del hogar una ‘primera escuela’, tanto de conocimientos académicos como morales y éticos”, dice Vallejo.

Y es que el desarrollo del ser humano es similar a una espiral ascendente, es decir, una habilidad determinada es la que permite que se adquieran otras, y así sucesivamente, por lo que resulta fundamental que los padres, como formadores directos, sepan cómo potenciar las destrezas, capacidades y talentos de sus hijos. Así las cosas, vale la pena diseñar un ‘pénsum hogareño’ para que bebés y niños cursen de manera satisfactoria las clases de esta ‘primera escuela’ en la que se forman aspectos clave en el desarrollo integral de un ser humano. ABC del Bebé consultó especialistas que, conforme a las necesidades cognitivas y emocionales de los menores entre 0 y 48 meses, establecieron actividades para lograr que los infantes: 1. disfruten el tiempo libre que pasan en casa. 2. Compartan en familia y estrechen los vínculos afectivos, y 3. Adquieran conocimientos académicos, morales y recreativos en compañía de los seres más cercanos y queridos.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que aunque existen unas características generales que describen cuál es el desarrollo que debe tener un bebé, y/o niño según su edad, cada individuo es distinto por lo que su proceso de adaptación y enseñanza también debe serlo.
Según Vallejo Morillo, se trata de personalizar la educación del infante. “En ningún otro lugar como en el hogar se puede individualizar la formación de un niño”, afirma.