Menos juguetes y más juego / Opinión

* Columnista invitada.

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Por: Annie de Acevedo
julio 10 de 2012 , 04:38 p.m.

Comprarles a los niños todo lo que desean es fácil, pero contraproducente. Desde el momento en que tienen acceso a un comercial de TV, se les despiertan las ganas de tener cosas.
Si nuestra sociedad crea en los niños cantidades de necesidades, cada día aumenta ese deseo de poseer juguetes o aparatos tecnológicos, para dejarlos de lado a los pocos días y volver a pedir algo nuevo. Es un ciclo en el que están metidos padres e hijos, hoy más que nunca.
Definitivamente, hay que cambiar esta manera de pensar. Hay que jugar más con personas y en grupo, inventar nuevos escenarios y juegos. Lo importante es no estar aislado jugando solo con el último aparato tecnológico. Para hacer esto se necesita que los padres tengan mano firme y les den únicamente los juguetes necesarios.
La culpa de los padres se debe manejar de otra manera que no sea con la compra de cosas a toda hora. No es un problema de plata, sino de filosofía de vida. ¿Quiere usted un hijo apegado a lo material o que entienda que el tiempo que se comparte jugando es especial y valioso?
La presión de grupo es fuerte, pero alguien tiene que empezar a cambiar el ciclo de este consumismo infantil precoz, alimentado por los padres y la sociedad en general.
Hay que enseñarles a los hijos a disfrutar con poco y a valorar el tiempo y la compañía de la familia. Los niños a los que se les ahoga con juguetes les dan menos valor a estos y se vuelven insaciables.
No es fácil cambiar estos hábitos, pero cuando sabemos que nuestros hijos necesitan para su felicidad aprender valores como compartir, la empatía y lo realmente trascendental, tenemos que ser capaces de no caer en la tentación de atiborrarlos de cosas sino dedicarles tiempo de la mejor calidad. Acuérdese de que la culpa no es buena consejera y nos vuelve permisivos, complacientes, y a nuestros hijos, los vuelve facilistas, materialistas y arrogantes. Es clave que se dé un cambio y se pueda retomar la importancia del afecto incondicional, donde no hay espacios para regalos y sobornos continuos.
Pase más tiempo con su hijo, hagan juntos lo que les gusta y verá que él dejará de pedir lo que ve en la TV o en las tiendas. Un niño 'tanqueado' de afecto, con límites claros y juicios reales del valor de las cosas, va a necesitar cada vez menos cosas materiales de gratificación inmediata. Será más feliz con lo necesario y valorará lo que se le da.