¿Cómo saber que tu hijo tiene parásitos?

Conoce los síntomas que te indican que tu niño ha adquirido estos microorganismos y cómo tratarlos

DOLOR DE ESTÓMAGO

Los dolores frecuentes de estómago, la falta de apetito y la diarrea son indicadores de la presencia de microorganismos.

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Por: ABCdelbebe.com
octubre 30 de 2017 , 04:52 p.m.

¿Tú hijo ha perdido el apetito, le duele el estómago con frecuencia, le da diarrea continuamente, rechina los dientes o se rasca con intensidad su colita? Es posible que esté presentando una infección por parásitos intestinales, un problema común en los niños pero que debe detectarse y tratarse a tiempo para evitar consecuencias graves como la desnutrición y la anemia.

Ahora bien, ¿cómo es que tu pequeño llega a adquirir tales microorganismos? Sencillo: la mayoría de estos son adquiridos cuando hay malos hábitos de higiene como no lavarse las manos después de entrar al baño y antes de comer, cuando consumen agua contaminada y alimentos mal lavados, en especial, frutas y verduras y cuando se tiene contacto con mascotas que no son desparasitadas con cierta regularidad o con personas portadoras de parásitos.

De acuerdo con la pediatra Aura Sofía Rico síntomas como el dolor abdominal, o de cabeza, el vómito repentino, la pérdida o disminución del apetito y en ocasiones, el desgano o los cambios de temperamento en el niño podrían ser indicadores de que presenta este problema.

Los parásitos se adquieren cuando hay malos hábitos de higiene como no lavarse las manos después de entrar al baño y antes de comer, consumir agua contaminada o no lavar bien los alimentos

A lo anterior, la doctora Eugenia Fernández-Goula, especialista en pediatría, añade que los parásitos como las lombrices suelen descender en las noches a la región del ano a depositar sus huevos, lo que produce una rasquiña anormal en la cola. Estos signos aparecen, normalmente, mientras el niño duerme y pueden producirle un estado de irritabilidad y nerviosismo, provocándoles, por consiguiente, un sueño intranquilo y pesadillas.
Sin embargo, para estar seguros de ello, las especialistas recomiendan consultar con su pediatra, quien le ordenará un examen clínico completo que incluye, el análisis en laboratorio de una muestra de materia fecal o popó del niño con el fin de confirmar la presencia de parásitos y su tipo.

examenes de laboratorio

La única manera de determinar si un niño tiene parásitos o no es a través de pruebas de laboratorio mediante un análisis del popó.

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Si la respuesta es positiva, el médico le recetará un antiparasitario de acuerdo con la clase de microorganismo detectado y le indicará las dosis adecuadas para la edad, el peso y la talla del pequeño.

Por lo tanto, jamás deberás automedicar al niño con purgantes ni probar con remedios caseros ya que esto puede empeorar la situación y generarle más malestares y riesgos para su salud. De hecho, los expertos señalan que los antiparasitarios mal administrados pueden deteriorar las funciones hepáticas.

Prevención, la clave
lavado de manos

Enseñar a tus hijos a lavarse las manos con una técnica adecuada y limpiando bien sus uñas es una estrategia de prevención de gran efectividad.

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Para que evitar que en el intestino de tus hijos se alojen estos indeseables visitantes, la gastroenteróloga Sandra Paipilla te da algunas pautas a seguir:

  1. Enseña al pequeño a lavarse las manos después de jugar con tierra o arena, después de ir al baño y antes de ingerir alimentos. Es importante lavar bien las uñas, donde pueden refugiarse los parásitos.
  2. Revisa la calidad del agua que consumes, en especial, cuando sales de viaje. Si no estás seguro de la calidad de la potabilización que tiene el agua de la llave, asegúrate de hervirla bien antes de consumirla y evita comprar jugos y refrescos en la calle. Compra solo embotellados de marcas reconocidas.
  3. Recuerda desparasitar con frecuencia a las mascotas de la casa. Consulta con el veterinario.
  4. Los adultos también deben desparasitarse con cierta periodicidad, de acuerdo con las indicaciones del médico.
  5. Ten en cuenta que los niños menores de 5 años tienen un sistema inmunológico en desarrollo por lo que son mucho más susceptibles a adquirir virus. Por lo tanto, la persona que prepara la comida, no debe probar los alimentos en cocción de manera directa y debe evitar estornudar sobre ellos. También debe lavarse las manos antes de cocinar.
  6. Enjuaga completamente verduras y frutas, sobre todo las hortalizas, ya que estas son las más propensas a contener parásitos, por su relación con el suelo y los procesos de regadío que, a veces, se realizan con aguas de río contaminadas.
  7. En los viajes, evita que tu pequeño ‘trague’ agua de piscinas, ríos y lagunas.