Terapias alternativas para niños con hipotonía y problemas de motricidad

Baile, aromas, agua, color, yoga y música estimulan a los niños.

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Por: Karen Johana Sánchez
mayo 17 de 2012 , 02:37 p.m.

La hipotonía y la falta de desarrollo en las motricidades fina y gruesa aquejan a un alto porcentaje de pequeños que han tenido falencias en su proceso de desarrollo, generado por factores biológicos, ambientales y/o psicosociales.

Cabe aclarar que si un niño presenta este tipo de dificultad, no quiere decir que tenga alguna enfermedad. Es decir, simplemente tienen una falencia en el progreso de las habilidades motrices. En estos casos, es conveniente identificar el contexto en el que se desempeña el infante  para establecer los parámetros de intervención integral.

“La alteración del tono no es un tema aislado, sino que es consecuencia de una dificultad del desarrollo adecuado, el cual se da con la estimulación del medio ambiente. Esto se puede mejorar a través de las terapias alternativas o complementarias para fomentar, ayudar y mejorar  los diferentes estímulos”, dice Gladys Galvis, terapeuta ocupacional y especialista en neurorrehabilitación y terapias alternativas.

Terapias alternativas
Se enfocan de manera integral. Por eso, las terapeutas ocupacionales lo utilizan como un medio coadyuvante en la intervención tradicional. Estas potencian la energía en los niños y logran un equilibrio que les ayudan a adaptarse al medio.
A diferencia de otro tipo de terapias, que solamente se centran en la alteración física, “la terapéutica ocupacional y alternativa es integradora y abarca mente, cuerpo, alma y espíritu del niño; facilitando su desempeño en los diferentes contextos, como en el juego, la escolaridad y las actividades diarias”, explica Esther de la Peña, terapeuta ocupacional con estudios en terapias alternativas y directora del programa de Terapia ocupacional de la Universidad Manuela Beltrán.

Danzaterapia
Es una técnica que no solo ayuda al niño a interpretar varios campos del arte como la música y movimiento, sino que funciona como un estimulante que ayuda al pequeño a concentrarse y a identificar su esquema corporal. Según Norma Valderrama, magíster en educación y docente en danzaterapia, “es una fusión de varias técnicas; se pueden involucrar las artes marciales, la palabra, los movimientos cotidianos, la danza plástica, el folclor, etc”.
La música, en este caso, es fundamental porque lleva a recrear imágenes en la mente e invita al cuerpo para que se mueva libremente. Lo ideal es hacerlo en espacios seguros con elementos estimulantes, como espejos, mantas, papeles y cintas, entre otros.
Usualmente, en una sesión de danzaterapia los niños se relajan, escuchan música y tienen una etapa de estiramiento (Ver ilustración). Posteriormente, se expresan a través de la danza y de diversas actividades como rodar, enrollarse, encogerse, tocarse, etc. Esto les ayuda a rescatar el movimiento articular y la elasticidad.
Para la terapeuta ocupacional Ginna Maritza Chacón, especialista en infancia, cultura y desarrollo, con experiencia en integración sensorial, “los movimientos para los niños hipotónicos deben ser rápidos, rítmicos y secuenciales. Además, deben  involucrar la contracción y la tracción de los músculos con acciones como brincar, saltar, zapatear y alzar objetos de acuerdo con la capacidad del peso del niño”.

Musicoterapia
Es similar a la danzaterapia. En esta, los niños hacen un reconocimiento de su esquema corporal para identificar cada parte de su cuerpo. Las actividades, por su parte, consisten en tocar instrumentos y escuchar diferentes melodías para  que se desarrollen ciertas destrezas del oído que, además, estimulan la capacidades motrices.
Lo más recomendable es ‘jugar’ con la música, especialmente con ruidos veloces y folclóricos. Chacón afirma que “a medida que tú los vas dirigiendo, ellos van haciendo como un reconocimiento y, así mismo, van teniendo un mejor esquema de su cuerpo que ayudará a su motricidad gruesa y fina y también a mejorar su tono. Aprenden a reconocer cómo moverse”.
La música debe permitir primero una relajación y luego movimientos rápidos con el cuerpo que sean oscilantes  y que cambien o generen contracciones musculares. Por ejemplo, hay actividades donde se juega con el niño, como el caso del movimiento de la vela (Ver ilustración del ejercicio)”.
Las expertas recomiendan utilizar la musicoterapia desde que los niños están en el vientre; es decir, la música no se utiliza para que el pequeño escuche, sino para que reciba vibraciones y estímulos auditivos en su sistema nervioso central.

Terapia acuática
El agua es un elemento que causa una sensación de relajación y protección; por eso, es también recomendada para los niños. Además de ser un espacio que proporciona libertad para moverse y relajar los músculos, es adecuado para desarrollar técnicas deportivas, artísticas y terapéuticas.
“En el agua se pueden hacer miles de movimientos; puedes dar vueltas, moverte para todos los lados. En cambio, en la tierra tienes más riesgos. Al mismo tiempo, es un medio que te cubre, pero a la vez te libera. Digamos que en la tierra tienes al público que te está mirando; en cambio, en el agua no; la gente está como un poco más lejos y uno tiene más libertad de moverse”; sostiene Luana Prato, deportista de nado sincronizado de la Selección Colombia y docente de danza en el agua.
Debido a que el agua es más densa que el aire, el medio acuático contrae los músculos, ayudando a mejorar el tono muscular. Chacón explica que “como tiene una densidad más amplia, entonces lo que hace es aprisionar el músculo para que él desarrolle esa fuerza”.
En este medio se trabajan las mismas actividades que en tierra, pero con los respectivos elementos flotantes (gusanos, tablas, colchonetas). La intervención puede ser individual o grupal. Sin embargo, es importante resaltar que la terapia con otros compañeros favorece la responsabilidad, la socialización, el compromiso y el trabajo en equipo.
No es necesario que el niño sepa nadar, ya que el objetivo no es enseñarles esta acción, sino educarlos para que sientan su cuerpo. Pero sí es fundamental llevar a cabo la terapia con un instructor certificado y con todas las reglas de seguridad exigidas para este espacio.

Aromaterapia
Consiste en colocar ciertos aromas, ya sea en el agua, a la hora del baño, o en un pebetero o una vara con inciensos para usar diferentes fragancias que ambienten el lugar.  “Por ejemplo, un aroma de manzanilla ayuda a conciliar el sueño. De rosas permite lograr alegría y sonrisa en el niño. Un aroma de jazmín permite limpiar las vías respiratorias. Entonces, es el uso de los aromas para que el niño tenga bienestar y se desarrolle adecuadamente o manejar algunos problemas”, señala Galvis.
Usualmente se debe utilizar solo una fragancia a la vez, nunca más de una para no sobreestimular al pequeño. Máximo durante media hora; también se recomienda variarlas en cada sesión.

Yoga
Está práctica trabaja tanto la mente como el cuerpo del niño, a través del juego. Los pequeños pueden integrarse a ella desde los tres o cuatro años de edad.
Según lo explica Lisa Olea, profesora de yoga y directora del centro de yoga YOGIS, “un niño que presenta problemas de motricidad generalmente tiene una mente muy alborotada y le cuesta trabajo centrarla y conectarla con el cuerpo; por lo tanto, hay que hacer ejercicios que unan los dos aspectos como posturas de balance: donde se centra la mente en un punto fijo junto con un fortalecimiento físico".
La idea es que estas clases estén basadas en la diversión y que, al mismo tiempo, sean pedagógicas. Es decir, que los niños trabajen la parte emocional y la parte física, sin darse cuenta y que, simultáneamente, se entretengan. Olea dice que también refuerzan los temas relacionados con la parte educacional. “Mientras hacemos una postura de yoga, estamos fortaleciendo las piernas, estirando la espalada y, además, formando  nuestro cuerpo", agrega.

Cromoterapia
Es un método terapéutico basado en los colores, los cuales no solamente transmiten emociones, sino que ayudan a estabilizarlas y regularlas. Los padres son los encargados de llevarla a cabo; los colores se pueden utilizar en los elementos de la habitación, en las prendas, etc. En esta se trabaja, además, la parte funcional del pequeño. Por ejemplo y, como lo comenta Gladys Galvis, “si quiero un niño más calmado, le pongo colores más suaves, más cálidos. Si es más risueño, de pronto el rosado. Si quiero mejorar funciones como la concentración y la atención, gorritos azules”.

Esencias florales
Ayudan tanto al proceso de maduración y desarrollo del niño como al de adaptación de su medio ambiente.

Tenga en cuenta
- Es importante que los papás evalúen el desarrollo integral de sus hijos. Que observen su parte corporal, espiritual y del comportamiento.
- Para que la intervención tenga un mayor alcance, es necesario que se trabaje interdisciplinariamente con médicos, sicólogos, artistas y terapeutas ocupacionales, entre otros.  
- Estas terapias están dirigidas a todos los niños; no existen requisitos rigurosos y no necesariamente tienen que padecer de una enfermedad o tener deficiencias en su desarrollo para realizarlas.