¿Por qué los niños deben ser expuestos a discusiones?

Estudio indica que es necesario que los niños aprendan a resolver conflictos en lugar de evitarlos.

Conflicto niños

Los padres y maestros  pueden, en casos de conflicto, mas que evitarlo, enseñarles cómo actuar cuando ocurren, para que aprendan a buscar las soluciones. Así lo manifiesta un estudio en EE.UU.

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Por: ABCdelbebe.com
noviembre 24 de 2017 , 01:32 p.m.

“Dejen pelear a los niños… en lugar de evitar las riñas, deberíamos enseñarles cómo estar en desacuerdo sanamente… la habilidad de tener una discusión que no se vuelva personal es crucial para la vida. Pero es una habilidad que pocos padres enseñan a sus hijos”.

Así es como, en una columna de opinión publicada por The New York Times el pasado 9 de noviembre, el profesor de administración y psicología en la facultad Wharton de la Universidad de Pensilvania, Adam Graham llamó la atención de padres, maestros de escuela y cuidadores para que dejaran de estar evitando que los menores tengan conflictos y que en lugar de ello, les enseñen cómo se deben manejar cuando ocurren para que aprendan a buscar soluciones.

En suma hay que hacerles ver que estar en desacuerdo con alguien no está mal sino que lo malo es asumirlo con agresividad.

Graham coincide con psicólogos y psicopedagogos que advierten que la discusión, en lugar de ser satanizada, debe ser entendida como uno de los ejes fundamentales para el desarrollo cognitivo de los más pequeños de la familia y que debe ser fomentada porque permite a los niños aprender a razonar, discutir y argumentar.

Padres, discutir está bien

“Los padres deseamos darles un hogar estable, así que evitamos que los hermanos peleen y los adultos discutimos a puerta cerrada. Pero, si los niños no están expuestos jamás a las discrepancias, terminaremos limitando su creatividad. Entonces, la frecuencia con la que los padres discuten no es tan importante, cómo si lo es la forma en que manejan las discusiones (…) a los niños hay que mostrarles ejemplos de conflictos amables”, señala Graham.

En esa misma línea, un estudio publicado por la Asociación para la Salud Mental de Niños y Adolescentes, en Estados Unidos, y realizado con 235 familias con niños entre los 5 y los 7 años concluyó que, aquellos cuyos padres discutían de forma constructiva se sentían mucho más seguros y tenían mejores habilidades sociales.

Solucionar problemas

La frecuencia con la que los padres discuten no es tan importante, cómo si lo es la forma en que manejan las discusiones. A los niños hay que mostrarles ejemplos de conflictos amables.

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El informe señala que, si bien, en los matrimonios los problemas son inevitables, las repercusiones en el plano emocional y comportamental de los niños, depende del manejo dado a esos conflictos conyugales, los cuales fueron clasificados por los investigadores en dos categorías: constructivos y destructivos.

“Cuando los padres manejan los conflictos de forma positiva al mostrar comportamientos como el diálogo abierto, el debate respetuoso y argumentado, la búsqueda del consenso, el respeto por la opinión ajena, la defensa de la propia, y el reconocimiento de la equivocación o de la razón del otro, el conflicto es constructivo”, señalan los expertos.

Conflictos constructivos o destructivos, tú eliges

Así, mostrarles este ejemplo ayuda a preservar la seguridad de los niños al aumentar su confianza en que cualquier dificultad que tengan sus padres se manejará de una manera que se mantenga la armonía familiar.

El conflicto constructivo reduce la probabilidad de que los niños tengan tendencias agresivas y puede ayudarle en el desarrollo de sus propias habilidades de resolución de problemas, afrontamiento y resolución de problemas”, añade el estudio.

La habilidad de tener una discusión que no se vuelva personal es crucial para la vida. Pero es una habilidad que pocos padres enseñan a sus hijos

En cambio, los conflictos en el hogar que son hostiles, enojados y que contienen tácticas como la agresión física o verbal, la amenaza y el insulto personal, puede describirse como destructivo y son los que afectan la seguridad emocional de los niños porque los lleva a experimentar una preocupación elevada, ansiedad y desesperanza.

El estudio concluye que no es tan importante la frecuencia de las disputas familiares como la intensidad de los argumentos y el manejo dado.