Cómo prevenir la adicción de los niños a los videojuegos

Establecer normas claras sobre el tiempo y tener en cuenta la clasificación de edad, puntos claves.

Videojuegos: más de 9 horas semanales afectan salud del niño

La principal responsabilidad para evitar la adicción a videojuegos en niños recae sobre los padres.

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Por: ABCdelbebe.com
junio 19 de 2018 , 04:59 p.m.

En Colombia se estima que cada vez es mayor el tiempo libre que los niños y adolescentes invierten en el uso de videojuegos y que cada vez más se presentan casos de uso problemático pues los padres no saben cómo controlar la cantidad de horas que sus hijos invierten en ellos, ni saben cómo hacer seguimiento a los contenidos a los que acceden para divertirse.

De acuerdo con Diana Obando, coordinadora Centro de Servicios de Psicología de la Universidad de La Sabana y experta en adiciones y problemas juveniles, “se ha evidenciado un aumento significativo en el abuso de tecnología por parte de los menores desde una edad más temprana; esto puede llevar a que los niños se acerquen a la tecnología de manera poco favorable”, asegura.

Sin embargo, los expertos en el tema coinciden en que no hay que generalizar pues el uso de videojuegos no es negativo en sí mismo: un estudio realizado por investigadores del Hospital del Mar y el Instituto de Salud Global de Barcelona, publicado en el 2016 por la revista científica ‘Annals of Neurology’, concluye que los niños en edad escolar que juegan con videojuegos tienen mejores habilidades motoras y un mejor rendimiento escolar, pero aclara que dos horas a la semana son suficientes. 

Efectos negativos ¿cómo evitarlos?

El mismo estudio también sostiene que jugar más de nueve horas a la semana se asocia a la aparición de problemas de conducta, conflictos con los compañeros y menores habilidades sociales. Así que, en el caso de los niños, un factor que agrava la situación es la falta de control de los padres, tanto en el tiempo de juego como en el tipo de juegos que consumen.

“Si los niños pueden acceder de manera frecuente y por periodos muy largos a los videojuegos sin que los padres regulen este tipo de actividades, puede aumentar la posibilidad de la adicción”, dice Obando. “Lo otro es que el padre desconoce la clasificación de los videojuegos y a veces pueden comprar juegos inadecuados para sus hijos”, como lo explica la doctora Puerta.

Y hay más agravantes, como la conexión sin vigilancia a internet. “La red facilita el ingreso a todo tipo de videojuegos, y no solamente los encuentran en plataformas exclusivas de juegos, sino también en las redes sociales”, advierte Puerta. 

¿Qué pueden hacer los padres?

Los expertos en el tema señalan que la principal responsabilidad para evitar la adicción a videojuegos en niños recae sobre los padres, que deben informarse y poner límites al tiempo de juego.

“Si un padre de familia tiene conocimiento del juego, la edad recomendada y el uso que le dará el niño, ya estaría previniendo un uso problemático. Lo mismo con el tiempo: los padres son quienes deben regular cuánto dedican los chicos a los juegos”, dice Puerta.

Obando dice que la idea no es prohibir, sino enseñar y orientar a los niños para que hagan un uso racional del juego; y agrega que ocupar a los niños en otras actividades es importante, toda vez que “un niño que cuenta con labores extracurriculares, como deportivas o artísticas, tiene menor riesgo de involucrarse en una adicción. Esta diversidad de actividades sirve de protector”.

Otra forma de prevención es educar a los niños en la autorregulación. La psicóloga infantil Paula Andrea Beltrán explicó, en entrevista con la revista ‘ABC del bebé’, que luego de poner un límite de juego es bueno ubicar un reloj frente al niño para que él mismo administre su tiempo de juego: sirve para darle autonomía y confianza.

Por otro lado, Bernal sostiene que si bien no es necesario estar todo el tiempo junto a los niños cuando juegan, sí es bueno recordarles cuando les queden 15, 10 o 5 minutos de juego, para que se preparen para terminar.

Otra buena idea es restringir el uso de videojuegos en lugares comunes dentro de la casa, como la sala, en lugar de las habitaciones de los niños, porque ayuda a los menores a diferenciar entre sus momentos personales y los sociales.