¿Cuántas veces se puede leer el mismo libro a los hijos?

Algunos niños piden a los padres leer el mismo libro una y otra vez, todas las noches.

Lectura niño

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Por: Raquel C Cuperman
agosto 09 de 2018 , 09:13 a.m.

Para los padres la respuesta es “una vez, máximo dos”, pero para los niños es otra muy diferente. Para los padres, eso puede llegar a ser un martirio; ya se saben el libro de memoria y el cansancio vence a la fascinación, los ojos comienzan a parpadear y hasta la voz empieza a quedarse dormida.

En ocasiones, cuando los padres proponen otro libro, aparece el berrinche y normalmente la situación se dirime de dos únicas maneras: el niño llorando porque papá o mamá no le leen el libro, o papá o mamá leyendo por enésima vez, el mismo libro, pero con la voz plana y aburrida.

Pero detrás de la solicitud de un niño de leer repetidamente un mismo cuento, hay varias explicaciones.

• Prefiero lo conocido

Cuando un niño se enfrenta a un libro la primera vez, por su cabeza siempre corre la duda o inquietud de lo que va a suceder; si la historia le va a gustar o si lo va a asustar. Esa primera lectura siempre es una prueba y muchas veces en los rostros de los niños se refleja la ansiedad de no saber qué va a pasar con los personajes en la historia: ¿se perderán o volverán a casa? ¿los van a regañar? ¿van a pelear con alguien o, al contrario, van a conocer y entablar una nueva amistad?

Para ellos, el libro es real, lo que allí sucede puede producir tanta angustia como lo que sucede a él o a su hermanita en casa o a su amiguita en el parque. Descubrir que un libro les gusta, es una sensación agradable que produce tranquilidad y sosiego. Saber que la historia se desenvuelve de la manera que querían, que era divertida y que se pueden reír y sonrojar con ella, produce placer y calma. En ese libro conocido no hay sorpresas ni ansiedad.

• El libro me dice algo

La infancia es una época de preguntas, inquietudes y dudas. En ese sentido, los libros pueden ser hasta terapéuticos, pues en ellos pueden encontrar las respuestas a sus preguntas, las palabras para mostrar y señalar lo que tienen. Pero, además, pueden encontrar la solución para su temor y el releerlo, simplemente les da el valor que necesitan para ponerla en práctica.

Por ejemplo, un niño que tiene miedo de la noche, puede fascinarle un libro sobre un osito que es capaz de dormir solo en su cama a pesar que se muevan las cortinas. O un niño que tiene miedo de perderse puede pedir miles de veces la relectura de un libro que cuenta de un lobo que se perdió en la nieve, pero que logra llegar a su cueva.

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• El lector es fabuloso

Hay padres que al leer para sus hijos, juegan con la voz y en ciertos momentos de la lectura, impostan voces de manera muy divertida. A los niños les gustan las cosas que los hacen reír. Más que escuchar la secuencia, narración o descripción de la historia, lo que los niños quieren oír es ese juego de voces y ser partícipe de esa travesura.

• Este es mi tiempo y momento

Para muchos niños, la lectura de noche no es importante por el libro, sino por el mediador que lee, con dedicación exclusiva y con tiempo únicamente para ese libro y ese niño. No es el libro lo que los niños quieren repetir, es la experiencia del regazo, del susurro en la oreja, de la caricia y del cálido abrazo. Pero, para ellos, ese libro está ligado a la excusa de ese momento.

• Esto me da poder

En la medida que el niño repite la historia, la va aprendiendo. Y llega un momento en el cual, a pesar de no saber aún leer, ya se la sabe. Cada vez que la comparte, ¡está leyendo!, pero además, puede demostrar su capacidad y su logro. Se genera una sensación de poder enorme que motiva al pequeño hacia la lectura y los libros.

Entonces, lean, repitan, relean y quizás traten de entender cuál es la razón por la que su hijo les pide tantas veces, el mismo libro.