Consejos para prevenir la pérdida de la audición en tus hijos

Infecciones, traumatismos y el uso inadecuado de audífonos en la infancia deterioran capacidad auditiva de los niños.

Consejos para prevenir la pérdida de la audición en tus hijos
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Por: Lizeth Salamanca Galvis
marzo 03 de 2017 , 12:55 p.m.

¿Sabías qué, en todo el mundo, alrededor de 32 millones de niños padecen problemas auditivos?

Para que tu pequeño no sea víctima de esta condición, es importante que sepas que si bien la hipoacusia o disminución de la capacidad auditiva es una patología que puede presentarse desde la gestación debido a la falta de control médico durante el embarazo, complicaciones del mismo o en el parto y prematurez del bebé; esta también puede presentarse en cualquier etapa de la infancia como consecuencia de infecciones, traumatismos, aparición de tumores en el nervio auditivo o la exposición a altos niveles de ruido.

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Por ello, en el Día Mundial de la Audición que se celebra cada 3 de marzo, la comunidad médica hace un llamado a todos los padres para que detecten a tiempo cualquier alteración en la habilidad de escucha de sus pequeños ya que esto puede afectar  su capacidad de aprendizaje en los primeros años debido a fallas en su comunicación con los demás.

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Pero, ¿Cómo saber que tu hijo está escuchando bien?

De acuerdo con María Piedad Núñez, fonoaudióloga, especialista en audiología y asesora clínica de Cochlear, desde el día en que nace tu pequeño se puede detectar si existe alguna anomalía por medio de la realización de un tamizaje auditivo. Luego de esto, “el monitoreo anual debe ser prioridad para  los padres y profesionales de la salud, ya que en cualquier momento de la vida se puede desarrollar una pérdida en la audición y esta es la mejor estrategia para descubrirla a tiempo. La audiometría es un examen básico y económico que puede ser practicado a todas las personas, sin distinción de edad”, recomienda Nuñez.

No obstante, aun cuando se realicen exámenes anuales durante la infancia, la experta te aconseja tener en cuenta algunas señales de alarma que te pueden indicar que tu pequeño está desarrollando una deficiencia. De esta manera deberás estar alerta si tu bebé no reacciona ante estímulos sonoros y si, ya más grande, presenta atraso en el desarrollo del lenguaje, lo notas distraído cuando le hablas, no responde al primer llamado, te pide que le repitas la conversación o presenta otitis con frecuencia, motivos que serán de consulta inmediata con el pediatra.

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¡Cuidado con el uso de audífonos!

Otro factor de riesgo para que tu pequeño sufra una pérdida auditiva es el uso inadecuado de reproductores de audio personales como Ipods, MP3 y MP4 y teléfonos inteligentes que pueden pasar factura si se utilizan a unos niveles perjudiciales de sonido y durante un tiempo prolongado como lo sostiene el doctor Jorge Almario, especialista otoneurólogo.

Para algunos expertos, el uso de estos aparatos electrónicos debería permitirse solo a partir de los  7 años mientras que para otros, la edad indicada es desde los 12 años en adelante. Eso sí, todos coinciden en que los padres deben moderar su uso diario y estar atentos a los niveles de sonido a los que se exponen sus pequeños ya que el uso incorrectopuede llegar a alterar la capacidad de aprendizaje, de memoria y de retención de los niños, favoreciendo además su aislamiento social.

Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que se debe educar a los niños para que no usen  el volumen de estos dispositivos por encima del 50% de su capacidad total. Es decir, si el celular o MP3 tiene 20 puntos de volumen máximo, el niño no deberá subirlo a más de 10 puntos.  

Otra recomendación, gira en torno al tipo de auriculares. En este caso, lo ideal para grandes y chicos es utilizarauriculares o cascos que se ajusten bien al oído y permitan aislar el ruido del entorno, de modo que se  escuche con claridad sin necesidad de elevar el volumen del dispositivo. En cambio, se debe evitar usar audífonos que se introduzcan en el oído  ya que estos pueden ser más agresivos al esar en contacto directo con el pabellón auditivo.

Adicionalmente, los padres deben dar pautas claras sobre su uso en lugares públicos ya que el uso de audífonos al caminar por la calle o al montar en bicicleta reduce la percepción auditiva y la atención, aumentando la probabilidad de que la persona que los utiliza sea atropellada por un vehículo, por ejemplo.

De otro lado, aunque los niños mantengan un volumen bajo, también se debe limitar el tiempo de utilización a menos de una hora al día.

Ruido en guarderías, jardines y colegios

Finalmente, la OMS recomienda que los padres conozcan cuáles son los niveles de ruido a los que se exponen sus hijos en los lugares donde permanecen la mayor parte del día, ya sea  guardería, jardín infantil o colegio, en muchos de los cuales no se suelen vigilar los decibeles (unidades de medida del sonido) ya que la exposición crónica al ruido en estos espacios puede dificultar el rendimiento académico en áreas como la capacidad lectora, la comprensión, la memoria a corto y largo plazo y la motivación. “En general, los niños expuestos a entornos de aprendizaje ruidosos obtienen calificaciones más bajas en las pruebas normalizadas”, afirma la OMS.

Solución a tiempo

Las pérdidas de audición leves y moderadas se pueden solucionar con ayudas como audífonos (amplificadores de sonido); mientras que para el caso de una hipoacusia profunda o severa es necesario recurrir a los implantes cocleares. 

"Los implantes cocleares son dispositivos médicos que sustituyen la función del oído interno deteriorado y logran proporcionar señales auditivas al cerebro, replicando el funcionamiento de la escucha natural”, asegura el doctor Jorge Almario. “El implante coclear es la única alternativa que tienen los niños nacidos con hipoacusia para poder oír el mundo”.

En muchos países los implantes cocleares se han convertido en un estándar para el tratamiento de los niños nacidos con sordera, porque permiten el desarrollo del lenguaje oral, incrementan la posibilidad de una transición al sistema educativo, mejoran el desempeño académico y, en la adultez, expanden las oportunidades de empleo.