Alerta con las peligrosas conductas alimentarias de tus hijos

La bulimia y la anorexia no son solamente problemas de adolescentes. Los niños pueden sufrir de trastornos que afecten su nutrición, desarrollo y autoestima.

Alerta con las peligrosas conductas alimentarias de tus hijos
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Por: Astrid López
junio 02 de 2017 , 04:35 p.m.

Los desórdenes alimenticios es un tema médico nutricional que ha ocupado muchas páginas científicas en las últimas décadas, en parte, porque se ha ligado a movimientos que se enfocan en la belleza, las exigencias frente a una figura esbelta y delgada, en fin modelos en los que no muchos niños y jóvenes encajan.

Precisamente y ante las cifras alarmantes de enfermedades como la bulimia y la anorexia, se ha creado el Día Mundial de Acción por los Trastornos de Conducta Alimentaria para crear conciencia a nivel de la sociedad, los padres, maestros e influenciadores de niños y juventud, buscando minimizar esas ideas de ‘perfección’ que anteponen la apariencia física a la salud y el bienestar.

Lo que es más delicado, es que hoy en día un problema que se presentaba en adolescentes y jóvenes cada vez se manifiesta más en edades tempranas, desde los 3 a 7 años, obviamente con anomalías diferentes a las que responden en otras edades, pero al final son malos hábitos alimentarios, que afectan la nutrición y el desarrollo.

Así las cosas, los psicólogos hacen un llamado a los padres, profesores y cuidadores para que estén alerta y logren detectar a tiempo, los signos que anuncien la presencia de una situación médica relacionada con un trastorno de este tipo.

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Signos de alerta

Resulta importante identificar los signos de alerta frente a la posibilidad de que tu hijo esté adquiriendo un problema que se relacione con su alimentación. Temas como la influencia de la publicidad, las comunicaciones y la presión social ponen a los niños y jóvenes en un bombardeo de exigencias que les presiona frente a su figura y apariencia física.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) una persona de bajo peso tiene un IMC (relación entre peso y estatura) menor a 18,5; padece delgadez ligera, entre 17,8 y 18,5; moderada, entre 16 y 17; y severa, por debajo de 16, figuras que han sido tomadas por la moda como perfectas en este siglo.

Cabe decir que detectar a tiempo que tu hija o hijo esté sufriendo alguna situación, que lo lleve a afectar su nutrición no es fácil y puede ser algo mucho más complejo, al tener raíz en factores biológicos, genéticos y medioambientales que, al relacionarse con un momento específico del niño o una situación detonante puede desencadenar un trastorno complicado de percibir y controlar.

Sin embargo, padres y maestros deben estar atentos a señales como la baja de peso injustificada, una extrema delgadez o, por el contrario, sobrepeso, vómitos o dolores de estómago, inapetencia y agresividad.

Problemas más conocidos

En los últimos meses se realizó en Colombia una encuesta que consultó a 8.044 adolescentes, 2.928 se encontraban bajos de peso, de ellos, 740 ya con bajo peso evitaban subirlo y 233 dejaron de comer grasa o harinas.

Entretanto, en el mundo, se considera que cerca de 70 millones de personas padecen de algún trastorno de conducta alimentaria, que los lleva no solo a un problema nutricional sino psicológico que debe ser atendido por un equipo interdisciplinario, en el menor tiempo posible, para que sus efectos no sean irreversibles.

Igualmente, los trastornos de la conducta alimentaria más conocidos y con mayores estudios en el mundo son la anorexia y la bulimia, que se caracterizan por dejar de comer y regurgitar (devolver, vomitar) los alimentos. También existen otros desordenes menos conocidos, pero no por ello menos peligrosos, como el síndrome de atracón, que responde a un deseo insaciable de comer compulsivamente y en poco tiempo.

Según los expertos, este síndrome tiene su origen en una alteración mental, que no controla la ingesta de alimentos y solo cesa al sentirse satisfechos, pero con un cargo de conciencia por lo hecho, que los lleva a la depresión y la vergüenza. En dichos atracones, las personas comen sin tener hambre y eso los lleva al arrepentimiento.

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Ten en cuenta estas recomendaciones:

-Deben estar atentos a que sus niños empiecen a perder peso de manera sorpresiva y extraña, y a que hablen del tema del peso como algo obsesivo, que los lleve a realizar rutinas o dietas para estar delgados. Recuerda que este tipo de trastornos son más frecuentes en las niñas, pero los niños también pueden caer en ello.

-Alerta con la inapetencia, el desgano y desinterés por comer o la selección de alimentos, a los que empiezan a etiquetar como ‘malos’, especialmente los carbohidratos y las grasas.

-Cuidado con actitudes de aislamiento. Ellos empiezan a alejarse de los momentos para comer en familia y buscan hacerlo a solas y donde nadie pueda observar su conducta.

-Atentos a que empiecen a ir con mucha frecuencia al baño después de comer. También a que tomen sus alimentos desordenadamente y por intervalos y, que ingieran más alimento de la cuenta.

-Analiza si tu hijo ha cambiado de hábitos, gustos y conductas frente al gusto por la comida, lo que le gusta en la mesa y su forma de vestir, pues puede estar buscando ocultar su figura.

-Vigila que inicie rutinas de ejercicio exageradas cuando lo hacían solo por exigencia escolar o familiar, y si busca información para bajar de peso y conseguir una figura diferente, siguiendo modelos de moda o estereotipos.

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