Regresiones: cuando los niños dan un paso atrás

Las regresiones en los comportamientos ya aprendidos son la respuesta a algo que los inquieta.

Regresiones

Por lo general, las regresiones son pasajeras. Aquí te contamos cómo reconocerlas y qué hacer cuando aparecen.

Foto:

123rf

Por: ABCdelbebe.com
septiembre 18 de 2018 , 04:32 p.m.

¿Has oído hablar de las regresiones en los niños? Quizá has conocido casos cercanos o incluso, te ha pasado con tus propios hijos, que después de que ellos han aprendido un comportamiento o han tenido un avance en su desarrollo como controlar sus esfínteres y usar el baño, repentinamente, vuelven a mojar la cama. También puede ocurrir que vuelven a pedir el biberón o a querer comer solo papillas, a chuparse el dedo o a hablar a media lengua.

Todos estos son casos en los que, sin previo aviso, pequeños entre los 3 y los 5 años retornan a conductas de etapas anteriores que ya parecían superadas.

¿Por qué lo hacen?

Si bien se trata de episodios que angustian a los padres, debes saber que son más normales de lo que te imaginas. Por lo general, estas regresiones suelen coincidir con algún acontecimiento que le haya impactado al niño emocionalmente: la entrada al jardín o al colegio, la llegada de un hermanito, la muerte de un ser querido, la separación de los padres, el cambio de casa o de ciudad, el desarrollo de conflictos familiares, etc.

Así, de la misma manera en que tú decides dejar tu dieta o rutina de ejercicios durante un período difícil en el trabajo, los niños necesitar tomarse un tiempo para ajustarse a su nueva rutina o para asimilar ciertas situaciones.

"Lejos de indicar un problema emocional, la regresión puede realmente ser una forma saludable en la que un niño cubre sus necesidades emocionales en un momento en el que se sienten abrumados", señala la Academia Americana de Pediatría.

También hay causas menos comunes, que pueden ser de origen conductual y físico y que requieren una atención y un tratamiento especializado. La clave está en que entiendas que los niños no lo hacen a propósito con mala intención, sino que esa reacción tiene un origen específico y que hay que encontrarlo para tratarlo adecuadamente.

Para la psicóloga especialista en clínica y desarrollo infantil Carolina Molina Ochoa, las razones para que se den retrocesos en el aprendizaje son muchas, pero lo importante es que estas reacciones son la respuesta a algo que inquieta a los niños, que los ha sacado de su estado de confort o que los pone en situaciones inquietantes que no pueden controlar ni resolver. Al respecto, Molina Ochoa explica que esta es una acción normal que busca llamar la atención de los padres para que le demuestren más amor y lo consientan más "esto se convierte en cierta manipulación inconsciente", añade Ochoa.

¿Cuándo consultar?

Por lo general, estos cambios de conducta no tardan en desaparecer; suelen durar pocas semanas o algunos meses. No obstante, si perduran por más tiempo y empiezas a notar que el comportamiento irregular de tu hijo aumenta y se intensifican las conductas inmaduras o empieza a olvidar habilidades como caminar y vuelve a gatear, debes consultar con el médico y seguir las indicaciones del profesional pues todo puede tener un origen en un problema físico que afecta el funcionamiento de algunos órganos, lo cual puede influir en que retroceda en los procesos de desarrollo.

Por ejemplo, de acuerdo con Ochoa, uno de los cambios más frecuentes tiene que ver con el control de esfínteres conducta también conocida como 'enuresis' que consiste en que los niños no controlan la orina y que también puede venir acompañado de un fenómeno llamado 'encopresis', que tiene que ver con las deposiciones y con olvidar cómo ir al baño y limpiarse correctamente. Esto, puede tener varias causas, entre ellas las físicas funcionales y, en tal caso, es necesario ir al pediatra para valorar riñones y descartar alguna dificultad. "Si este no es el origen del evento, se debe buscar en lo emocional, pues puede ser su respuesta ante duelos, tristezas, ansiedad, adaptación, celos, y hasta abuso sexual", indica Molina.

Por su parte, la psicóloga infantil Ángela Rueda dice que no debes criticar o reprender al niño, porque él se encuentra estresado y no lo puede evitar. "Además es un actuar involuntario, que los avergüenza e incómoda altamente. Así que recriminarles puede agravar la situación", advierte Rueda.

Regresiones

-

Foto:

123rf

Otros retrocesos muy comunes como volver a pedir el biberón, hablar a media lengua, o chuparse el dedo, se dan en los niños cuando se enteran de la llegada de un hermanito, pues siente amenazado su lugar y quieren llamar la atención de sus padres. En estos casos, se debe evaluar cómo se están comportando los adultos frente a la noticia y analizar cómo pueden empezar a involucrar al niño en el embarazo de tal manera que sientan que tienen un lugar protagónico y que no hay necesidad de recurrir a ciertos comportamientos para obtener su cariño.

Claves para tratar el problema

Identifica el origen. Hazle saber a tu hijo que has notado -un cambio en su comportamiento y pregúntale por qué está ocurriendo. Hazlo en un tono afectuoso, ponte a su altura y genérale la confianza para que se exprese. Escucha su respuesta atentamente y ayúdalo a comunicar los eventos reales que lo molestan al igual que sus sentimientos acerca de ellos.

Solidarízate. Dile a tu pequeño que lo entiendes, que sabes lo difícil que puede ser para él la situación que lo angustia. Déjale claro que es normal sentirse asustado o desorientado en esta situación, pero que estos sentimientos desaparecerán pronto. Además, pregúntale qué puedes hacer tú para hacerlo sentir mejor.

Evita recriminarlo. No le digas frases como: "Ya estás lo suficientemente grandecito para eso" o "No seas infantil", porque así estás invalidando sus sentimientos y emociones, lo que puede empeorar la situación.

Dedícale tiempo. Cuando se trata de regresiones con las que el niño busca captar la atención de sus padres, por ejemplo, por la llegada de un hermanito, la mejor receta es reflexionar sobre el tiempo y la atención que le estamos dedicando. Jugar más con él, pasar más horas juntos e involucrarlo en las decisiones son opciones que funcionan.

Piensa si estás ayudando a alimentar la regresión. A veces, los adultos son los responsables de las regresiones pues, cuando hay cambios en el hogar, en el trabajo o en su situación sentimental, generan las condiciones que les producen angustia y tensión a sus hijos. Revisa tus conductas y analiza cómo estás pueden afectar emocionalmente a tus pequeños.

No dudes en consultar al médico. Si hay comportamientos que te parezcan completamente anormales o ves que la regresión se está intensificando tanto que está afectando la salud de tu pequeño, acude al pediatra para que evalúe la situación.