Alimentación para bebés: cuando la sopa no es la mejor opción

Nuevas teorías de cómo iniciar la alimentación después de la lactancia, entre ellas, no dar jugos

Comida saludable

Los niños necesitan comer alimentos saludables como parte de su desarrollo y crecimiento, así se evitarán enfermedades.

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Por: ABCdelbebe.com
abril 27 de 2018 , 06:19 p.m.

Las nuevas investigaciones en materia de nutrición infantil, especialmente en lo que tiene que ver con la introducción de alimentos después de los seis meses de lactancia exclusiva, demuestran que no todas las recetas utilizadas hasta ahora son la mejor opción.

De hecho, los investigadores han logrado confirmar que la leche materna transmite sabores y preferencias a los bebés, cosa que antes no se sabía; las sopas no son tan indispensables y, definitivamente, es mejor darle fruta entera a los niños que jugo.

En efecto, expertos en el estudio de la composición y propiedades de la leche humana han dicho que ésta puede tener diferentes sabores dependiendo de la dieta de la madre, y lo que es aún más sorprendente, puede ser distinta en cada toma, en un mismo día.

Martha Beltrán González, jefe de urgencias y de pediatría de la Clínica La Colina (Bogotá), explica que la leche materna no siempre le sabe igual al bebé y que esto se debe fundamentalmente, a los diversos alimentos que consume la madre y que pasan a él a través de la lactancia.

Así, el pequeño aprende a degustar los diferentes alimentos y a reconocer sabores, con lo cual estará más preparado para cuando llegue la alimentación complementaria, es decir, la introducción de los nuevos alimentos después de los seis meses de edad. Esta disposición característica de la leche materna es muy importante, ya que facilitará la buena nutrición del bebé.

Por su parte, Silvana Dadán, nutrióloga pediatra dice que hay evidencias de que los alimentos que come la mamá en el embarazo y en la lactancia, sensibilizan y ponen al bebé en contacto con olores y sabores, primero, a través del vientre y luego, por la leche materna.

Dadán afirma que los estudios también demuestran que los niños de mamás que mantienen dietas variadas, ricas en vegetales y en frutas en el embarazo o al lactar, aceptan mejor los alimentos y, en especial, vegetales y frutas, cuando inician su alimentación complementaria.

No se trata de que si la madre come lechuga y tomate, entonces el niño sentirá exactamente esos sabores en su boca, la leche no pierde sus características, pero sí le aporta a su paladar diferentes experiencias.

Cabe anotar que mientras más nutritiva sea la dieta de la madre al lactar, así lo será también la leche que dé a su bebé. La leche materna, además, tiene las cantidades adecuadas de carbohidratos, proteínas y grasa; proporciona las proteínas digestivas, minerales, vitaminas y hormonas que los bebés necesitan, y tiene anticuerpos que ayudan a evitar que se enfermen.

Se sugiere que los alimentos se den por separado, no en sopa, pues al cocinar juntos y revueltos los alimentos, no solo se pierden sus propiedades sino que los pequeños no distinguen sabores

No más sopas 

Compotas, sopas, cremas y papillas son por naturaleza las preparaciones que generalmente se le dan a los niños después de los seis meses. Sin embargo, los expertos consideran, ahora, que la introducción de esa alimentación puede ser diferente y traer más beneficios al desarrollo del niño.

Para Martha Beltrán, dar a los pequeños los alimentos limpios y sin preparar será siempre lo mejor para su organismo, pues recibirán todos sus nutrientes fundamentales. De tal forma, las sopas tradicionales no serían la mejor opción, ya que requieren de cocción, y en ese proceso, los vegetales por ejemplo, pueden perder parte de sus nutrientes.

Dadán explica que entre menos se manipulen los alimentos, mejor se preservan los nutrientes, vitaminas, antioxidantes y ciertos minerales. “Resulta que, con el calor, el medio, el tiempo, la cocción, la exposición al aire, la luz, el picado y el licuado, los nutrientes se destruyen, disuelven o pierden”.

Y continúa diciendo que lo ideal es: “una alimentación lo más natural posible, con el mínimo de manipulación, adaptada a las condiciones fisiológicas y al desarrollo neuromotor del niño”.

Entonces, ¿cómo presentar los alimentos a los bebés sin cocinarlos, y mucho más si se tiene en cuenta que los pequeños no tienen dientes para masticar? Por ejemplo, los vegetales para niños entre los 6 y 7 meses, es que se cocinen en un mínimo de agua ya caliente y hervida, para minimizar el tiempo de cocción.

Para presentar los alimentos al bebé, las nutricionistas recomiendan que, en principio, se espichen con tenedor para formar un puré o crema. Luego, la idea es ir dejando grumos y, hacia los 7 a 8 meses, dar a los pequeños las comidas rayadas en crudo o picadas muy pequeñitas.

También se pueden entregar bastoncitos de vegetales como zanahoria o apio para que el bebé los agarre, se los lleve a la boca y les facilite que toquen, manipulen y prueben nuevos sabores y texturas.

Por todo lo anterior, es que se sugiere que los alimentos se den por separado, no en sopa, pues al cocinar juntos y revueltos los alimentos, no solo se pierden sus propiedades sino que los pequeños no distinguen sabores, colores, olores, texturas, ni forman sus preferencias.

Con respecto a la preparación de carnes, los expertos aclaran que en este caso sí es necesario cocinarlas, pues ya sea pollo, pavo, roja o pescado, hay que asegurar que los gérmenes nocivos para el niño se destruyan, y esto se logra en la cocción precisa, eso sí, solo el tiempo suficiente para llegar al interior del trozo, sin eliminar sus propiedades nutritivas.

Después de cocinar la carne, ésta se puede presentar en forma de papilla, para niños entre los 6 y 7 meses de edad, preparándola en media onza del mismo caldo donde se cocinó la proteína; la meta será, después, dejar pequeños grumos armados con trocitos delgados.

Además, es bueno que permita al bebé que tome un trocito con la mano para que haga presión y ejercite la coordinación mano-boca. Lo importante en tal sentido es siempre que un adulto esté vigilante al momento de comer.

Más frutas, menos jugos

La Asociación Americana de Pediatría expidió, recientemente, una recomendación para los padres: -dé de comer a sus hijos la fruta fresca y no en jugo, pues al prepararlos se pierdan las propiedades de los alimentos-.

En el caso de las frutas los expertos sostienen que se deben brindar frescas, naturales, bien lavadas y peladas, pero sin cocción. Puede ser en puré, rayadas en crudo, extraerlas con cucharita, darlas en trozos o tajadas grandes, eso sí, con prevención y vigilancia de un adulto.

Tenga en cuenta que cuando se licúan o exprimen las frutas y vegetales en el proceso se rompen las vitaminas, antioxidantes y la fibra natural de la fruta y, se gana lamentablemente, en concentración de azúcar natural, originando cólicos, inapetencia, hinchazón abdominal y gases.

De hecho, los pediatras recomiendan que se den porciones frecuentes de fruta y verduras, ojalá con cáscara, para ejercitar el tránsito intestinal y evitar uno de los males más comunes en los niños pequeños: el estreñimiento.