La siesta, momento clave para tu bebé 

Si tu bebé no duerme lo suficiente es importante evaluar si existe algún problema que lo impida.

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El sueño tiene una función reparadora a nivel físico e intelectual para tu pequeño.

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Por: ABCdelbebe.com
junio 05 de 2019 , 12:00 a.m.

Entre el primero y el segundo año de vida, tu bebé sigue siendo un dormilón encantador, pero ya el sueño no es seguido, comienza a tener dos siestas y el sueño nocturno.

Eso es lo que pasa usualmente, de forma natural y espontánea, aunque los padres podemos darles una ‘manito’ para que queden en brazos de Morfeo, teniendo en cuenta algunos consejos de la llamada ‘higiene del sueño’, rodeándolos de un entorno tranquilo y adecuado.

No le quites la siesta a esta edad, porque se trata de un sueño diurno que es absolutamente importante para los bebés y más entre los 12 y 24 meses de edad, justo antes de que entren al jardín.

“Esas dos siestas al día, una a media mañana y otra antes o después del almuerzo, sin que sobrepasen las 3:00 de la tarde, son restauradoras para quien está en un proceso de crecimiento cerebral y, en general, de todos sus órganos”, afirma Constanza Ballesteros Ospina, somnóloga pediatra, directora de la Unidad de Trastornos del Sueño de la Clínica del Sueño Cayre Ondina, en Bogotá.

En ese tiempo, al entrar en un sueño profundo, liberan hormona de crecimiento, y esto les favorece en todo sentido, justo en una etapa en la que crecer es fundamental; a lo que se suman beneficios para su estado cognitivo y emocional, porque se renuevan energías, descansan y se relajan.

Si bien es importante respetar esos horarios de sueño de tu bebé, habrás notado que no todos los pequeños son iguales, ni sus primos ni sus hermanos mayores. Con el sueño pasa exactamente lo mismo. Hay bebés de 12 a 24 meses que son como un ‘relojito suizo’, quedan profundos siempre a sus horas, no hay problema para que hagan sus dos siestas (de media hora cada una) y poco a poco pasan la noche sumidos en un placentero descanso; pero otros, por más intentos que hagan los papás, no hacen sino una siesta al día o duermen menos horas en la noche, sin que exista algún problema o trastorno de por medio.

Así, la invitación es a no volver el tema de las siestas como una ‘pesadilla’, buscando, como sea, que el niño se duerma. Tampoco deben irse al otro extremo, pensando que deben mantenerlos despiertos todo el día y que duerman toda la noche.

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De los 12 a 24 meses es importante que tu niño tenga dos siestas al día, una a media mañana y otra en la tarde.

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“La siesta suele ser común y muy importante en adultos mayores, niños en edad escolar y bebés, en quienes es vital para su desarrollo”, insiste el doctor Rafael Lobelo, neumólogo somnólogo, director de la Clínica del Sueño de Colsánitas. Pero, pese a su función reparadora a nivel físico e intelectual, no debe sobrepasar las 3 de la tarde, porque podría afectar el sueño en la noche, fragmentándolo.

Si pasa el tiempo y no logras regular los patrones de sueño de tu hijo, es normal que esto te genere preocupación. Entonces, si tienes la percepción de que no hay un horario de sueño adecuado, o si “además de eso, hay un impacto, por ejemplo, en el crecimiento de tu bebé, en su desarrollo, es importante consultar con tu médico pediatra, quien, según el caso, podría remitirlo al especialista”, sugiere la doctora Ballesteros.

En algunos casos, la falta de sueño puede tener razones de fondo, por ejemplo, “bebés con alergias, con reflujo gastroesofágico, con estreñimiento, u otras alteraciones, puede ver interrumpidas sus siestas o el sueño nocturno. De igual forma, hay trastornos de sueño en los bebés, como el insomnio y las pesadillas nocturnas”.

Higiene del sueño

Las medidas que tomas para facilitar que tu bebé duerme hacen parte de lo que se conoce como higiene del sueño, y ayudan a crear hábitos adecuados para toda la vida.

  1. Es importante que tu bebé, en lo posible, tenga horarios regulares de sueño, es decir, que duerma siempre a las mismas horas.
  2. La alimentación debes dársela tiempo antes de acostarlo, por lo menos una hora, no minutos previos. En la noche, la comida no debe ser pesada.
  3. Debes enseñarles una rutina: lavar sus dientes, colocarse su pijama, leerles un cuento, darles su besito de buenas noches y a dormir,  apagándoles la luz.
  4. Su cuarto debe ser tranquilo, sin humedad o mucho calor; no abarrotado de juguetes, porque se genera contaminación visual, y eso puede molestar a tu bebé.
  5. Evita alterar el horario de sueño de tu bebé los fines de semana, porque está la familia reunida; hacer ruido mientras duerme o regañarlo o castigarlo porque no hace la siesta y, sobre todo, nunca le ofrezcas tu celular o tableta para que se distraiga y le ‘coja’ el sueño.