La displasia se puede descubrir y corregir a tiempo

Una ecografía de cadera en los primeros meses del bebé puede prevenir problemas de cadera futuros. 

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La displasia de cadera es una serie de condiciones con las que nace el bebé y que dificultan la unión entre una de las piernas y el torso.

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Por: ABCdelbebe.com
julio 02 de 2019 , 04:30 p.m.

Tras el nacimiento, los bebés asisten a su primera consulta pediátrica en la que el médico busca descartar cualquier irregularidad en su salud. “El diagnóstico comienza con una profunda historia clínica que identifique factores de riesgo, un examen físico para verificar todos los signos característicos de displasia de cadera, pero, sobre todo, de la luxación”, explica el ortopedista infantil Andrés Rodríguez, de la Fundación Santa Fe de Bogotá.

En la evaluación física, el pediatra realiza un análisis del tamaño y la movilidad de las piernas del bebé; gracias a estas variables se puede detectar cualquier falla en la cadera, así lo explica la fisiatra Doris Valencia, líder del servicio de rehabilitación infantil de la Fundación Hospital Pediátrico la Misericordia (HOMI) y añade que “existen signos en el examen que confirman si existe: asimetría en la longitud de las extremidades inferiores, limitación en la apertura de las caderas y o movimientos que propicien su salida”.

“La displasia es un término que implica varias cosas, pero, por lo general, quiere decir que está pasando algo en la cadera”, explica el doctor Enrique Vergara, del área de ortopedia infantil en HOMI. Aclara además, que se refiere a la imposibilidad de una correcta unión entre el tronco y las piernas por la falta de desarrollo en alguna de las partes, ya sea el fémur o la cavidad en la que debe ingresar.

Sin embargo, no hay que preocuparse demasiado. Porque con una correcta evaluación y las radiografías realizadas a tiempo, la solución es relativamente sencilla y previene lesiones en la edad adulta.

Etapas de detección y tratamientos

Todos los especialistas concuerdan en que la detección temprana es trascendental, cuanto menos tiempo pase entre el nacimiento y el diagnóstico, más eficaz será el tratamiento y será menor el riesgo.

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De acuerdo con el doctor Andrés Rodríguez, existe un 5-10 % de los pacientes que padecen displasia de cadera que no pueden ser tratados por la falta de un diagnóstico oportuno.

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Por ello, antes de los tres meses se ordena un estudio de rayos X para determinar, con claridad, si existe o no la displasia en el bebé.

Ahora bien, si el diagnóstico se ratifica con las imágenes diagnósticas, el médico decidirá la opción más indicada para el bebé, ya sea, el uso de los aparatos ortopédicos como el arnés de Pavlik, o, si tiene más de seis meses, el empleo de una férula.

Aunque parecieran molestos, estas férulas están evitando complicaciones mucho mayores en el futuro. El ortopedista Huertas enfatiza que si la displasia no es detectada a tiempo, y por ende no se corrige en los primeros meses del bebé, puede originar un desgaste temprano de caderas en la juventud, una lesión incapacitante, que impacta de manera importante en la calidad de vida y en el desarrollo del día a día laboral”

Posibles causas

Pero, ¿por qué ocurre? Los especialistas aseguran que no se sabe a ciencia cierta qué ocasiona esta condición, pero si existen unos factores de riesgo que todas las mamás deben conocer, y que por lo regular se han relacionado con la displasia de cadera en los niños.

  1. Que existan antecedentes familiares de problemas de cadera.
  2. Ser mamá primeriza, porque el útero está menos distensible.
  3. La posición del bebé durante el embarazo, pues si se desarrolló de nalgas, así se acomode en el último trimestre y nazca de manera normal, esta es una condición para consultar.
  4. Que sea un embarazo múltiple o pretérmino.
  5. Padecer diabetes gestacional, porque genera, con cierta frecuencia, el aumento del tamaño del bebé.
  6. Sufrir cualquier patología que intervenga la pared uterina, disminuyendo su capacidad como la miomatosis uterina.
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Si bien es cierto que la displasia no se puede prevenir, es muy importante que tengas en cuenta los factores de riesgo.

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Adicionalmente, es bueno saber que es la población femenina la más afectada, recordemos que esta parte del cuerpo en la mujer no está diseñada únicamente para permitir el equilibrio, su función también se relaciona con dar soporte durante el embarazo y facilitar el parto. De allí que, estadísticamente hablando, de 10 pacientes con displasia, 9 son niñas, sin embargo, los especialistas no aseguran que sea la estructuración de su pelvis el motivo real de la enfermedad.

Una de las teorías que para el doctor Vergara trata de explicar el por qué son más las niñas con displasia que los niños, es que “algunos procesos hormonales de las mujeres se dan a partir de hormonas que recibe de la madre, y esto podría aflojar un poco más las caderas”.

Como ya se dijo anteriormente, esta condición nace con el bebé y como lo dice el doctor Huertas, “en términos generales son factores que no pueden prevenirse, pero que si conocemos las predisposiciones, nos llevan a estar más atentos cuando el bebé nace para hacer un diagnóstico temprano”.