Mamá regresa a trabajar

Tips para que el proceso resulte enriquecedor y gratificante. 

mamá va a trabajar

Experimentar el desapego es una de las primeras disrupciones que deben enfrentar mamá y bebé. 

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Por: ABCdelbebe.com
mayo 06 de 2019 , 11:46 a.m.

Termina la licencia de maternidad y mamá debe regresar al trabajo. Después de cuatro meses de compartir a diario con su progenitora, los bebés experimentan un primer cambio profundo: la separación.

Mientras hay madres que se sienten culpables por tener que dejar a su pequeño al cuidado de otra persona porque temen que sufra, que no esté lo suficientemente bien atendido o que se sienta abandonado, también hay quienes ven este regreso como la oportunidad de retomar su vida profesional y de recuperar espacios de interacción social, y a su vez, sienten que sus pequeños se volverán más independientes y aprenderán a compartir con otras personas.

Lo que sí es común en ambos casos, es que tal separación supone cambios importantes para mamá e hijo que se deben saber gestionar para que la nueva etapa resulte enriquecedora y gratificante.

“En primer lugar, es fundamental que esta transición no resulte demasiado brusca ni para el bebé ni para la madre y con ello me refiero a que esa separación no se haga el mismo día que hay que regresar al trabajo porque se va a convertir en un punto de quiebre emocional muy difícil - aconseja Olga Lorena Pedraza, psicóloga y especialista en coaching de maternidad –. Lo ideal es que se realice una adaptación mínimo dos semanas antes para poder observar cómo reaccionan ambos”, añade.

Lo anterior implica que la persona que se va a encargar del cuidado del niño empiece a quedarse varios días previos, a solas con él, primero dos horas, luego tres y así sucesivamente, mientras mamá sale a realizar vueltas o actividades personales. Esto, según Pedraza, facilitará la transición de modo paulatino y favorecerá la adaptabilidad.

Para la especialista, cuando el bebé queda al cuidado de familiares, como los abuelos o los tíos, la situación es más sencilla porque el pequeño ya está, valga la redundancia, “familiarizado” y aquellos suelen conocer algunas de sus rutinas. Pero, cuando el cuidador es una niñera o una persona ajena al círculo familiar debe conocer con anticipación las costumbres y gustos del bebé: horas de sueño y de alimentación, juguetes favoritos, cómo calmarlo, cómo dormirlo, dónde se guardan sus cosas, etc. Igualmente, es conveniente que interactúe con el niño desde días antes.

Esto le permitirá a la madre observar cómo actúa la cuidadora con el bebé y cómo reacciona su hijo. Si todo sale bien, va bien, ella se irá mucho más tranquila a trabajar y si ocurre lo contrario, tendrá un margen de tiempo para buscar a otra persona”.

Que no se alteren los hábitos
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Algunas madres regresan al trabajo con sentimientos de culpa, lo recomendable es que no salgas sin despedirte del bebé.

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Aunque haya un cambio en términos de apego o de cercanía entre madre e hijo, lo que sí no pueden cambiar son las rutinas que ha empezado a adquirir el pequeño hasta ese punto. En ello insiste el puericultor Iván Ignacio Acosta: “esa separación no debe alterar los hábitos y comportamientos del niño”.

De acuerdo con Acosta, el primer hábito gira en torno a la alimentación, es decir, mantener la lactancia exclusiva por lo menos hasta los seis meses. “Aquí, irremediablemente, cambia la forma de alimentar al bebé más no el contenido o lo que se le da, que es la leche materna”, enfatiza el médico.

Nuevamente, mamá e hijo comparten los cambios: ahora ella deberá empezar a extraerse la leche con ayuda de algún aparato hecho para tal fin, si no había tenido la necesidad de hacerlo antes o, hacerlo ahora más a menudo y almacenarla con mayor rigurosidad. Entre tanto, tu bebé deberá acostumbrarse a recibir esa leche materna de un biberón y aceptar que alguien más se la provea.

“Es común que algunos bebés solo quieran la leche que sale del pecho y prefieran no tomar nada mientras mamá no está. No hay que agobiarse por ello ni obligarles a tomar biberón. Normalmente, cuando la madre regresa, lo compensan mamando más. Poco a poco, con paciencia y a medida que sientan hambre, se irán acostumbrando a la nueva etapa”, explica Acosta.

Sara Carvajal, pediatra y nutricionista, opina algo similar: “es importante comprender que, tanto la textura que ofrece el biberón como la técnica de succión que se requiere para usarlo es diferente a lo que ha experimentado el bebé con el seno, por lo que al principio le puede resultar difícil acostumbrarse a toda esta novedad lo que puede hacer que lo rechace. Esta situación es normal y no hay nada que temer, pero es importante tomarse el tiempo para hacer que el pequeño acepte el biberón”

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Al regresar a casa dedícale a tu pequeño el tiempo suficiente. Intenta regresar ante de que se duerma y continúa con las rutinas como siempre.

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¿Cómo se logra esto? Básicamente hay que aplicar la fórmula que ya vimos: se debe iniciar un proceso de adaptación días antes de la reincorporación a las actividades laborales de la madre. Para ello, dicen los expertos, se puede empezar dando leche materna al bebé en las noches probando estrategias como entibiar un poquito el chupo o untarlo con la misma leche para que el bebé reconozca el olor y el calor de mamá y se anime a succionar. Lo ideal aquí es que quien ofrezca el tetero sea el padre u otra persona y no la mamá ya que si ella lo hace el bebé intentará buscar su pecho. Así entenderá que son dos formas de alimentación diferentes.

Este proceso, realizado con antelación, también da tiempo a los padres para encontrar el chupo (hay de diversos tipos), la temperatura de la leche y la posición en la que más a gusto se siente el pequeño para aceptar el cambio.

De otro lado, la mamá debe organizarse para extraer y almacenar correctamente su leche materna y así, contar con reservas suficientes para que el cuidador alimente al niño en su ausencia. Para ello, lo ideal será abastecerse de frascos de vidrio transparentes y con tapa o bolsas especiales que venden en el mercado con sus respectivas etiquetas para marcar la fecha y hora del almacenamiento.

De regreso a los brazos
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Aunque sea pequeño, conviene explicarle que te vas unas horas a trabajar y que volverás más tarde para abrazarlo y compartir con él.

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Afortunadamente se trata tan solo de una separación momentánea durante algunas horas del día y, al terminar la jornada, mamá y, también papá, podrán volver a reencontrarse con su pequeño. Este momento, dicen los psicólogos de familia, es “indispensable” porque les permite a padres e hijo afianzar sus vínculos afectivos y consolidar su relación.

“Ese reencuentro en las tardes o noches les devuelve la tranquilidad a todos, los reconforta y les asegura que todo está bien, que son una familia unida. Por eso, lo realmente importante es que puedan tener momentos de calidad para compartir”, dice la coach Pedraza.

Se trata entonces de lograr equilibrar vida familiar y profesional de tal manera que al llegar a casa, puedan dedicar tiempo al niño para mimarlo, jugar con él, alimentarlo y dormirlo.

“Algo que funciona mucho en esta etapa de regresar al trabajo es el compromiso real que asume el padre, que se implica mucho más en las tareas de la casa. El trabajo en equipo en el hogar es el que permite que mamá pueda estar el mayor tiempo posible con su hijo en las noches. Asímismo, la contratación de una persona que ayude en las tareas domésticas algunas horas a la semana también favorece esa relación”, puntualiza la especialista.