Beneficios de la actividad física para el corazón fetal

La salud cardíaca del bebé es una de las bondades de un embarazo activo y saludable.

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Existen una serie de ejercicios prenatales cuyo objetivo principal es acondicionar el cuerpo de la mujer para el parto.

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Por: Jessika D. Bonilla
julio 30 de 2019 , 11:55 a.m.

Seguramente, antes de saber que serías mamá tenías una rutina de ejercicio o realizabas alguna actividad física de forma periódica. Pero ahora, con una pequeña vida dentro de ti, te preocupa que al hacerlo puedas afectar su crecimiento y desarrollo. Esta es una pregunta bastante común que inquieta a muchas mujeres gestantes, quienes al igual que tú, en la búsqueda de la respuesta, se han encontrado con muchos argumentos a favor y en contra. No obstante, lo cierto es que, siempre y cuando no exista una condición médica que lo restrinja, esta práctica trae un sinnúmero de beneficios para tu bienestar y el de tu bebé.

De hecho, el mejor indicador de que estás llevando un embarazo saludable es la frecuencia y ritmo cardiaco del feto, algo en lo que la actividad física de la madre aporta mucho bienestar. Por el contrario, si durante los controles médicos estos índices tienen marcaciones anormales, puede significar que existe algún problema con tu pequeño, como irregularidades en la estructura del corazón o deficiencia de oxígeno, entre otros inconvenientes.

De ahí, la gran importancia de la práctica del ejercicio moderado y guiado por un especialista, una alimentación saludable y balanceada, y una rutina de sueño reparadora, además de evitar cualquier situación que genere estrés o ansiedad.

¡Ejercítate! la salud de tu pequeño lo agradecerá

Hoy en día la actividad física ha tomado gran importancia, en especial, gracias a la cantidad de beneficios que representa para la salud, porque cada vez que te ejercitas segregas hormonas como adrenalina, noradrenalina y endorfinas, mejoras tu flujo sanguíneo, reduces los niveles de estrés, preparas tu cuerpo para el parto y en general, favoreces el bienestar de tu organismo.

A esto se suma, que la realización de ejercicios moderados durante la gestación, mejora el comportamiento cardíaco de tu bebé y favorece una mejor recuperación de tu cuerpo tras el pos parto. Así lo demostró una reciente investigación de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y del servicio de obstetricia del Hospital Universitario de Torrejón, en España.

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Una mujer que se ejercita durante el periodo de la gestación tendrá una mejor recuperación tras el parto.

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El estudio contó con la participación de 120 mujeres sanas, cuyos embarazos se estaban desarrollando en condiciones normales y con características similares, quienes fueron distribuidas aleatoriamente en dos grupos, uno de ellos, en el que las gestantes únicamente asistían a sus controles médicos rutinarios sin realizar ningún tipo de actividad específica, mientras que en el otro, las madres fueron sometidas a sesiones de ejercicio físico moderado de 60 minutos, dos veces a la semana, desde el segundo mes de embarazo y guiadas por un especialista.

Durante los chequeos habituales realizados a las mujeres, se encontraron diferencias en la función cardiaca de sus pequeños, pues los bebés cuyas madres se ejercitaban tuvieron mejoras considerables en los índices de pulsatilidad del conducto arterioso y en la eyección, que es el porcentaje de sangre que expulsa el corazón al latir.

Estos hallazgos, de acuerdo con una de las autoras del estudio, la doctora Maia Brik “logran demostrar científicamente, que practicar ejercicio durante el embarazo desde el primer trimestre es seguro para el feto desde un punto de vista cardiológico, por lo que éste podría suponer una ventaja adaptativa en el periodo intrauterino en los fetos de las madres físicamente activas. De esta manera, parece que la actividad aeróbica no sólo tiene ventajas en el aspecto cardiovascular materno, sino también, en el fetal”.

Los resultados se suman a los obtenidos por La Universidad de Medicina y Biociencias de Kansas City, en Missouri, EE. UU, quienes en 2010, encontraron que la práctica regular de ejercicio durante más de media hora, en gestantes de 20 a 35 años, beneficiaba el corazón fetal. De acuerdo con la investigación, pese a que se desconoce el motivo, la actividad física mantiene estable el ritmo cardíaco del bebé mientras se encuentre en el útero, reduciendo así, las posibilidades del sufrimiento fetal en el parto.

El ejercicio físico moderado durante el embarazo es un buen hábito que favorece el bienestar materno y fetal.

Según los investigadores de la institución, “las hormonas segregadas tras la práctica deportiva, específicamente, las endorfinas, traspasan la placenta durante la actividad física favoreciendo el desarrollo del corazón del feto y haciendo, en definitiva, que el niño esté más cardioprotegido”, lo que además, evita cualquier tipo de complicaciones al momento de nacer tanto para la madre como para su hijo.

Así las cosas, estar embarazada no es sinónimo de quedarte quieta, por el contrario, para beneficio tuyo y de tu pequeño, es importante que empieces a ejercitarte, pero antes, consulta con tu médico el tipo de actividad física particular que puedes realizar y la frecuencia con la que debes hacerlo. De tal forma, que los latidos de tu corazón y los de tu bebé sean más saludables y, adicionalmente, tras el parto te sea más fácil recuperar tu figura.

Lo que no sabías sobre el corazón de tu bebé
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Las ecografías son las mejores aliadas al momento de conocer el estado del corazón de tu pequeño, cuyos latidos se pueden escuchar desde la sexta semana de embarazo.

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Todos conocen la importancia del corazón para la vida, al ser el encargado de bombear la sangre hacia los pulmones para su oxigenación. Sin embargo, pocos saben que, en el caso de los fetos, esta importante actividad se da de forma diferente, especialmente, porque este órgano cuenta con dos pequeños conductos que se cierran toda vez que el niño nace y entra en contacto con su nuevo entorno. Hablamos del ductus arteriosus y el foramen oval.

El foramen oval, es una pequeña abertura que tiene el corazón fetal para enviar la sangre oxigenada que proviene desde la madre directamente por la aurícula derecha hacia la aurícula izquierda, con el fin de nutrir el sistema nervioso central.

Por su parte, el ductus arterioso, se encarga de unir la aorta con la arteria pulmonar, para así, desviar la sangre que queda en la aurícula derecha y evitar que ésta llegue hasta los pulmones, dado que durante la vida uterina éstos no son funcionales y se encuentran en etapa de desarrollo, de tal forma que solo el 10 por ciento de la sangre que ha sido enviada desde la madre llegará a los órganos respiratorios del feto.

En consecuencia, al ser la madre quien facilita los procesos de nutrición y respiración en el pequeño, de ella dependerá, en gran medida su bienestar, pues ya no se trata solo de sí misma, sino de otra vida que demanda de cuidados especiales y hábitos saludables que favorezcan su correcto desarrollo. Precisamente, un gran aliado en esta tarea es el ejercicio que, como se dijo anteriormente, beneficia el funcionamiento cardíaco tanto de la mujer como del niño.