¿Existe el 'descuaje' del estómago?

Esta es una de las creencias más populares entre las madres colombianas ¿Qué dicen los médicos?

dolor de estómago bebé

Hay que tener en cuenta que, durante los dos primeros años de vida, un niño tiene de cinco a siete episodios de diarrea.

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Por: Lizeth Salamanca Galvis
febrero 14 de 2019 , 05:21 p.m.

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Exámenes de laboratorio, restricción de dulces, administración de antiparasitarios, suero fisiológico y dieta a base de manzana, durazno y pera, por tiempos prolongados, fueron algunas de las estrategias que Adriana utilizó para contrarrestar los episodios intermitentes de diarrea de su pequeña hija.

Durante meses fue difícil determinar la causa de este síntoma: ¿Se tratará de un virus? ¿Estará desnutrida?, se preguntaba.

Por ello, y en un intento por terminar con el problema, acudió a un sobandero. Había escuchado que la posible causa de esa diarrea persistente era el ‘descuaje’ del estómago, un término que desconocía.

La creencia popular dice que el ‘cuajo’, una parte del estómago, se descuelga porque los pequeños se caen de manera continua, especialmente cuando están aprendiendo a dar los primeros pasos.

Cuando llegó donde el sobandero, Adriana observó uno a uno los pasos que hizo para poner el abdomen de la niña ‘en su lugar’, según él: la acostó boca arriba, sin ropa interior, y levantó sus piernas para observar si los genitales estaban ‘alineados’ con el ombligo (si no lo están, se presume que un infante está ‘descuajado’, aunque la señal inequívoca es la diarrea que persiste y no tiene causa aparente).

Luego, frotó el abdomen de la pequeña tratando de ‘acomodar’ el estómago. Finalmente, la acostó y le apretó la faja.

“Se deja máximo tres días. A veces con una sola sobada basta, pero en otros casos se requieren hasta tres”, le dijo el hombre quien le contó a Adriana que llevaba  20 años dedicado a sobar niños ‘descuajados’.

Su pequeña mejoró en un par de días, sin embargo, meses después volvieron los episodios de diarrea, hasta que Adriana logró dar con la causa real: intolerancia a la lactosa.

¿Qué dicen los médicos?

Para el pediatra Darío García lo primero que hay que aclarar es que el "cuajo" como elemento orgánico y anatómico es parte de los cuatro estómagos que tienen las crías del ganado bovino que son: panza, librillo, cuajar y bonete. Lo que ocurre, de acuerdo con García, es que cuando el ternero crece y pasa a ser una animal adulto, el cuajar desaparece quedando solo con tres estómagos que le permiten hacer el proceso de masticar, regurgitar, volver a masticar o rumiar el alimento para luego, enviarlo al intestino. "Eso quiere decir que, el "cuajo" no existe en el sistema digestivo de los seres humanos porque solo pertenece al organismo de las vacas. Nosotras, las personas, tenemos un solo estómago", aclara el pediatra García.

Para la médica general Ana María Escribano la explicación científica al mito de que los niños se descuajan, es que en ocasiones, se producen pliegues en el intestino y este se mete dentro de sí mismo, generando diarrea. "Cuando el sobandero masajea el estómago, el intestino vuelve a la normalidad generando una mejoría casi inmediata en el paciente", explica la doctora Escribano. En ello coincide el doctor García al señalar que existe un punto a nivel del duodeno, donde hay un "portillo" que al tocarlo bien disminuye el movimiento intestinal lo que hace que la diarrea mejore. "Los sobanderos, muchas veces, sin conocer el portillo del duodeno, pasan con sus masajes por allí y hacen que se disminuya ese movimiento intestinal llamado peristaltismo que constribuye a reducir la diarrea".

Al consultorio de la pediatra Olga Lucía Baquero, de la Sociedad Colombiana de Pediatría, también le llegan con frecuencia estas historias, a las cuales ella responde: “durante los dos primeros años de vida un niño tiene de cinco a siete episodios de diarrea. La mayoría de casos es producto de procesos virales, aunque esta también depende de las condiciones de higiene del infante y su familia”.

La leche materna, los buenos hábitos alimentarios, la higiene, la restricción en el uso de chupos, el consumo de alimentos frescos y tener las vacunas al día ayudan a prevenir la diarrea. Si el pequeño tiene bajo peso o bajas defensas, es más susceptible a presentar la enfermedad. “Si su dieta es rica en jugos y en bebidas líquidas, con escasa presencia de alimentos sólidos, tiene mayor predisposición a la diarrea como un trastorno funcional”, explica la gastroenteróloga pediatra Sandra Paipilla. Otra manera de prevenir el mal, dice el pediatra Carlos Cortázar, es la restricción de bebidas azucaradas, productos industrializados y paquetes.