Nuevas formas en la literatura infantil

Los libros no son un juguete, son una herramienta para fomentar la imaginación y la creatividad. 

nuevas formas de literatura

Leer con tus pequeños siempre es una buena excusa para dedicarles de tu tiempo.

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Por: Raquel C. Cuperman para ABC del Bebé
junio 04 de 2019 , 06:09 p.m.

La producción editorial ha cambiado mucho y de manera vertiginosa en los últimos años y uno de los cambios más grandes se puede apreciar en los libros infantiles. Hoy en día, estos se consiguen en variados materiales, con complementos tanto físicos como digitales y en gran diversidad de formatos.

La realidad abruma un poco y en ese amplio espacio hay cosas muy buenas y otras que no lo son tanto. Sin embargo, creo que la esencia de la literatura infantil será siempre la misma. En casa y en familia, el libro debe abordarse bajo los mismos principios: transmitir amor y conocimientos, enamorar y apasionar por la lectura.

Es evidente que las manos pequeñas de los lectores más chiquitos necesitan libros adecuados para su motricidad y desarrollo. Libros que puedan agarrar, morder y manipular de manera sencilla y fácil. Libros que duren, sin importar las condiciones de su uso. El mercado hoy en día ofrece libros pequeños de cartoné, más rígidos y fuertes, con historias breves, gran colorido y en ocasiones con alusión a canciones conocidas u objetos cotidianos.

Estos son perfectos para los menores de dos años pues les permiten fácilmente pasar las páginas sin rasgar la hoja ni desencuadernarlos. Hay también libros de plástico que se pueden llevar a la tina o que sirven para acompañar al niño a la hora de la comida y que son muy fáciles de lavar o limpiar.

Libros de tela que pueden además contar una historia y/o rimar pero que permiten a la vez un estímulo sensorial: que apoyan el desarrollo de destrezas como abrir, cerrar, pegar, quitar, abrochar, encajar, sobreponer, entrelazar, etc.. Además, que proponen experiencias de juego, estimulando la inteligencia sensorio motriz.

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Hoy en día la oferta de literatura infantil es muy amplia y llamativa, lo importante es que uses estas nuevas formas de literatura para estimular a tu bebé.

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Están también los libros que tienen complementos: Libros con troqueles y orificios por donde salen títeres y muñecos, que permiten a los chicos ser partícipes del mismo cuento apareciendo y desapareciendo, o manipulando el libro más allá de sus hojas y el texto. Solapas o ventanas que generan sorpresas y que son la base de la anticipación y predicción; orificios por los cuales los niños pueden mirar, sacar su cabeza o sus deditos para generar nuevos personajes.

Libros con muñecos de peluche u otros que permiten recrear las historias de múltiples maneras. Lupas o gafas de color para ver otras cosas; linternas para jugar y ver lo que está escondido, acetatos que tapan o amplían. Libros con una tinta especial que sólo se ven en la oscuridad y que hay que “cargar” previamente con un bombillo o la luz solar. Algunos que vienen con apps para acceder a una realidad virtual, agregando movimiento y voz y otros que traen impreso un código QR para acceder a la música o a un audio libro de la misma historia.

¿Son éstos mejores que los libros “tradicionales”?

No necesariamente mejores, pero al menos, si distintos y con eso se amplía el público y la audiencia. A pesar de ello, hay que tener en cuenta que pueden dejar en los niños un mensaje equivocado. No todos los libros se pueden llevar a la tina, ni se puede comer sobre ellos con tanta tranquilidad.

¿Qué debemos tener en cuenta?

Lo importante es valorar el libro por lo que es. Cuando éste se convierte en juguete, pierde su verdadero sentido. Siempre debe haber una historia bien contada que narre algo que sea interesante para el lector.

Las luces titilantes y los sonidos pueden llegar a convertirse rápidamente en distractores y hacer que los pequeños lectores pierdan el foco del libro y de la historia.
Cuando hay demasiada interactividad, los niños tienden a ver ese libro más como un juguete; por lo tanto es necesario que autores, ilustradores, diseñadores y editores sepan manejar la proporcionalidad de lo novedoso o tecnológico con la literatura. Los pequeños deben entender que éste es un tipo de libro entre muchos, pero que no todos los libros pitan, suenan, brillan, titilan y tienen movimiento.

¿Cómo leer este tipo de libros?
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Los libros que tienen complementos deben ser usados para fortalecer la lectura, más no como un elemento de distracción.

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Lo más importante es recordar que todos los libros para los más pequeños siempre son una buena excusa para compartir y para “arruncharse” juntos a leer y conversar. En ese sentido, todos y cada uno de los libros ofrecen mucho más que la posibilidad de decodificar el texto y mirar las imágenes: se puede cantar, dramatizar, cambiar los nombres de los personajes, se pueden inventar otros finales, etc…

Los libros que tienen complementos también permiten este tipo de propuestas. Se puede, por ejemplo, mirar en detalle todo el libro y no solo los fragmentos que hay que observar con la lupa; se pueden buscar palabras que riman y poner música a la poesía. O quizás, poner palabras a todo lo que se mueve y titila y así nombrar las cremalleras y los botones (en vez de simplemente decir que “vamos a abrir o cerrar, guardar o sacar”.
Se pueden buscar objetos parecidos en la vida y en el día a día y se pueden inventar otras historias distintas a la original.

Muchas veces estos libros tienen poco texto, pero generalmente poseen un potencial gigante de creatividad e imaginación. Así se convierten en oportunidades para inventar, descubrir y crear nuevas historias o unas más largas y complejas. Se da entonces una lectura cómplice que susurra mucho más al oído y que, por lo tanto, es mucho más atractiva y enriquecedora.

El error más grande quizás es pensar que los más pequeños pueden “leer” estos libros solos y abandonar libro y niño a su suerte y “diversión”. Porque en ese momento, el libro puede volverse rápidamente un juguete desechable que pronto deja de ser atractivo.